Islamabad.- La ex primera ministra en exilio Benazir Bhutto afirmó el miércoles a la AFP que está dispuesta a encontrarse con el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, tras los avances en las negociaciones para compartir el poder y dijo que regresará en "semanas" a su país.
Un eventual acuerdo permitiría al cada vez más rechazado general Musharraf mantenerse en la jefatura del Estado gracias al apoyo del influyente Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) de Bhutto, y a ésta no ser perseguida por los casos de corrupción cuando estaba en el gobierno.

"Hemos tenido buenos avances en algunos puntos y todavía estamos trabajando", declaró en una entrevista telefónica con la AFP, después de que esta semana se hayan reanudado en Dubai las negociaciones entre sus colaboradores y los del general Musharraf.

"Prefiero las conversaciones cara a cara entre él y yo, pero reconozco que eso será difícil para él porque tiene que dirigir un país", añadió Bhutto, a la que se le preguntaba si estaba dispuesta a reunirse con el jefe del Estado.

Bhutto, que se exilió en 1998 para huir de la justicia por los presuntos casos de corrupción de los que se le acusa, afirmó en todo caso que volverá pronto a Pakistán para participar en las elecciones legislativas previstas a finales del 2007 o comienzos del 2008

"Es cuestión de semanas, no de meses", dijo sobre su regreso. Bhutto vive por ahora a caballo entre Londres y Dubai.

El sábado, Bhutto anunció en Londres que las negociaciones habían fracasado, aunque estas se retomaron el lunes y lograron avances para que las legislativas sean unas elecciones "libres y limpias".

Pero la ex primera ministra (1988-90 y 1993-96) exige sobre todo, como todos los partidos de la oposición, que el general Musharraf abandone la jefatura del ejército antes de presentarse a la elección presidencial prevista para septiembre u octubre.

La líder se limitó a decir que las cuestiones claves de la negociación estaban "resueltas".

Ahora se centra en otros temas: Bhutto también quiere que el general en el poder desde el golpe de Estado de 1999 renuncie a ciertas prerrogativas, en particular la de disolver el Parlamento.

Esas condiciones son rechazadas por la mayoría de los dirigentes del partido gobernante, la Liga Musulmana de Pakistán (PML-Q), que apoya a Musharraf y domina el Parlamento saliente.

Además, para que Bhutto pueda volver a la cabeza de un Ejecutivo, es necesaria una reforma de la Constitución, que impide más de dos mandatos de un jefe del gobierno.

La reciente noticia de que otro ex primer ministro, Nawaz Sharif, planea volver a Pakistán de forma inminente forzó el intento de entendimiento entre Bhutto y Musharraf.

Sharif fue apartado del poder por Musharraf en 1999.