Manila, Filipinas.- La Junta Militar de Birmania (Myanmar), que hoy se aferra al poder recurriendo de nuevo a la fuerza para sofocar las protestas en favor de la democracia, ha reforzado durante los últimos años los lazos militares con Corea del Norte.
Esa relación entre los dos regímenes más despóticos de Asia, y que se han sentido amenazados por Estados Unidos, incluye la venta de armas, el traspaso de tecnología y el envío de expertos norcoreanos a Napydaw, la nueva capital y el búnker de la Junta Militar.

El ex director para Asia del Consejo Nacional de Seguridad de EU, Michael Green, apuntó en declaraciones a la prensa estadounidense, meses atrás, que los dos regímenes asiáticos "han empezado claramente a mirarse uno al otro en términos de actividades delictivas".

En Napydaw, situada a unos 400 kilómetros de Rangún, el general Than Shwe y otros miembros de la Junta Militar disponen de una intrincada red de túneles subterráneos, aparentemente construidos con el fin de protegerse ante un eventual ataque aéreo, según informaciones publicadas y apoyadas por fuentes diplomáticas y militares asiáticos.

La Junta Militar, que ha perseguido con ahínco una política de aislamiento para protegerse del exterior que considera hostil a sus intereses, nunca ha explicado la razón por la que en 2005 trasladó la capital desde Rangún a Napydaw, en la agreste región de Pyinmana. Birmania, regida desde 1962 por los militares, ha sido a menudo descrita por el presidente de EU, George W. Bush, como "un reducto de la tiranía".

Las relación entre los regímenes norcoreano y birmano se hizo pública en julio de 2003, a raíz de la llegada a Birmania de una veintena de técnicos enviados por Pyongyang con la misión de construir el refugio y los túneles de Napydaw.

El pasado 11 de septiembre, cuando en Rangún tenían lugar esporádicas protestas callejeras en respuesta a la subida de los combustibles, el viceministro birmano de Asuntos Exteriores, Kyauw Thu, viajó oficialmente a Corea del Norte para "estrechar las amistosas relaciones bilaterales".

Durante los últimos años, varios diplomáticos norcoreanos han sido expulsados de países asiáticos por su presunta implicación en la falsificación de billetes estadounidenses, secuestros y tráfico de heroína, de la que Birmania en el segundo mayor productor mundial después de Afganistán.

Birmania rompió relaciones diplomáticas con Pyongyang en 1993, después de atribuir a comandos norcoreanos el atentado con bomba ocurrido durante la visita oficial llevada a cabo por el entonces presidente de Corea del Sur, Chun Doo-Hwan.

El presidente surcoreano salió ileso del atentado, que causó 21 muertos, incluidos cuatro miembros del Gobierno de Seúl.

Tras el atentado, las fuerzas de seguridad birmana detuvieron a tres norcoreanos, de los que uno fue ahorcado poco después de ser declarado culpable en un juicio militar, otro murió al activar el explosivo que portaba y un tercero, Kang Ming Chul, cumple cadena perpetua en la prisión de Insein, a las fueras de Rangún.

En abril de 2007 y con motivo del anuncio oficial de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre los regímenes, el viceministro norcoreano de Asuntos Exteriores, Kim Yong Il, efectuó una visita oficial a Birmania.