LA JORNADA
México, D.F. .- A la par de las negociaciones con el gobierno de Estados Unidos para poner en marcha la Iniciativa Mérida, el gobierno mexicano activó varios mecanismos para "controlar" la frontera sur y reducir la "porosidad" para el tráfico de personas, armas y droga que se da en la zona. Ahora, con los mil 702 millones de pesos que recibirá el Instituto Nacional de Migración (INM) (según el presupuesto 2008) -monto que representa un incremento de 102 por ciento respecto a 2007-, se pretende perfeccionar el Programa de la Frontera Sur.
Entre los mecanismos activados durante los meses recientes se encuentra el intercambio de información de inteligencia en temas como tránsito de personas y vehículos, en el que se incluye también el "registro" de los migrantes centroamericanos que son detenidos en su intento por cruzar a territorio mexicano y deportados a sus países de origen.

La actual política migratoria busca multiplicar sus estrategias de vigilancia, como una alternativa para mejorar los niveles de seguridad en la frontera sur, con el argumento de "respetar los derechos humanos" y los convenios firmados con los países de Centroamérica, pero que en los hechos representa un intento por detener el paso de los migrantes centroamericanos que buscan ingresar a territorio nacional de paso hacia Estados Unidos.

Desde la perspectiva del gobierno mexicano, una política de "puertas abiertas" contribuiría a mantener la anarquía que prevalece en algunas de las regiones fronterizas y alentar las actividades delictivas que se presentan. Por esta zona pasan cuando menos medio millón de indocumentados al año. Inclusive, la frontera sur es considerada por el gobierno mexicano un "foco rojo" que debe atenderse con urgencia.

En el "reordenamiento" de la frontera sur el gobierno no sólo busca actualizar y hacer más eficientes los flujos de personas documentadas, sino también desalentar los cruces sin documentos. De acuerdo con el INM, este programa impulsa el desarrollo de la región, garantizando la seguridad pública.

Otro de los mecanismos puestos en marcha es el Sistema Nacional de Alertas Migratorias, el cual se actualizó para automatizar las advertencias sobre ciudadanos extranjeros con antecedentes negativos o "señalamientos especiales" de las instancias de seguridad pública y de seguridad nacional.

Las medidas de seguridad aduanal también fueron sujetas a revisión y se incrementaron las medidas de vigilancia, las cuales son ahora similares a las que tiene México con Estados Unidos en su frontera común. Además, el INM puso en práctica una credencial con chip electrónico para "visitantes locales" y "trabajadores temporales", y su posterior registro electrónico de entradas y salidas.