Beirut.- Pese a la intensa presión internacional, los dirigentes libaneses estaban lejos el lunes de lograr un consenso sobre el futuro presidente del país, cuando faltan cuatro días para que venza el plazo para la elección del jefe del Estado.
Según la Constitución libanesa, el parlamento tiene que haber elegido antes de la medianoche del 23 de noviembre al nuevo jefe del Estado, que según un pacto no escrito, siempre es un cristiano maronita.

El parlamento de Beirut anunció la convocatoria de una sesión para el miércoles, pero por el momento no hay indicaciones de que se llevará efectivamente a cabo.

Hasta el momento, las negociaciones entre la mayoría parlamentaria antisiria y la oposición a la que apoya Siria e Irán no han desembocado en un compromiso sobre quién será el sucesor del prosirio Emile Lahud.

El ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, lanzó el lunes una advertencia a aquellos que "bloquean" el proceso, durante su segunda visita a Beirut en una semana para intentar mediar entre los líderes de las diferentes comunidades libanesas.

Por su parte, el secretario general de la Liga Arabe, Amr Mussa, declaró a su llegada a Beirut, el lunes por la noche, que su intención es "reunirse con los líderes libaneses para que logren un acuerdo sobre el nombre del presidente".

Dando testimonio del bloqueo existente, Michel Aoun, un jefe cristiano de la oposición, aliado del movimiento chiita Hezbolá y candidato declarado a la presidencia del país, consideró que las negociaciones en curso van "en una mala dirección".

Aoun volvió a proponerse como el candidato con mayor consenso, mientras el sábado, el canciller italiano, Massimo D'Alema, lo invitó desde Beirut a no mostrarse "rígido".

A la espera de la sesión parlamentaria para elegir al jefe del Estado, que ya fue aplazada en tres ocasiones, las presiones internacionales se acentuaban sobre los líderes libaneses para que lleguen a un compromiso.

La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, llamó por teléfono el domingo al líder de la mayoría antisiria, Saad Hariri, al primer ministro, Fuad Siniora, al presidente del parlamento, Nabih Berri, que es uno de los dirigentes de la oposición prosiria, y al patriarca de la iglesia maronita, Nasralá Sfeir.

Este último, que es el responsable de la iglesia más potente de Líbano, presentó la semana pasada una lista de candidatos a Hariri y Berri para seleccionar a uno o dos y someterlos al voto del parlamento.

Los nombres de los candidatos en la lista no fueron dados a conocer pero, según la prensa, se trata de políticos de ambos campos y de tecnócratas independientes.

Según un diputado de la mayoría, Henri Hélu, la situación parece "bloquedad". "Hay una lista de seis nombres (...) pero la oposición sólo quiere uno y es ahí donde existe el bloqueo".

El fracaso del proceso hace temer que el Líbano pueda caer en el caos, pues la oposición ha amenazado con formar un gobierno paralelo al del primer ministro Fuad Siniora, en una situación que sería idéntica a la existente durante los últimos años de la guerra civil.

A falta de acuerdo, la mayoría, que dispone de 68 diputados sobre un total de 127, ha declarado que elegirá al jefe del Estado por mayoría simple.

Pero para la oposición, todo aquel que sea elegido presidente sin un quorum de dos tercios del parlamento, será considerado un "usurpador".

Lahud, por su parte, ya advirtió que nombrará al jefe de la Fuerzas Armadas para que se ponga al frente de un gobierno provisional si no se logra el consenso.

El gobierno de Siniora, que cuenta con el apoyo de Occidente, está paralizado desde la dimisión de cinco ministros chiitas, en noviembre de 2006, ya que la oposició exige un mayor poder.