Asunción, Paraguay.- El Boca Juniors de Argentina podría jugar en su estadio uno de los dos partidos de la final de la Copa Libertadores si se clasifica a esa instancia y completa a tiempo las obras para garantizar la seguridad de los jugadores y los árbitros en su clausurado estadio.
El equipo argentino, defensor del título de la Libertadores, se clasificó para las semifinales del torneo continental tras golear a domicilio al Atlas de México, por 0-3, el pasado miércoles, y en esa instancia se cruzará con el Fluminense de Brasil.

Los partidos de las semifinales están previstos para el 28 de mayo y el 4 de junio, mientras que la final el 25 de junio y el 2 de julio.

La suspensión del estadio "La Bombonera" fue dispuesta a causa de una agresión que sufrió el asistente uruguayo Pablo Fandiño, que le produjo una herida en la frente, en el encuentro del equipo "auriazul" con el brasileño Cruzeiro, el 30 de abril pasado.

Un aficionado lanzó un trozo de hielo contra Fandiño y el árbitro del encuentro, Jorge Larrionda, suspendió el partido a falta de un minuto para que se cumpliera el tiempo que había añadido.

La Conmebol aclaró en su día que la sanción será levantada una vez que el Boca complete "los trabajos para dar seguridad a los jugadores así como a los árbitros, especialmente en la zona de los palcos, con la colocación de una protección para evitar nuevos hechos como el sucedido".

"Una vez que el Boca haya cumplido (con esas exigencias) tendrá que anunciar a la Conmenbol, por intermedio de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino), para que la Comisión Técnica inspeccione las obras", afirmó a Efe el portavoz del organismo, Néstor Benítez.

Benítez destacó que la directiva "xeneixe" "ha demostrado mucho interés en investigar y esclarecer el incidente que motivó la sanción" del recinto deportivo, además de una multa de 30.000 dólares al club.