Bogotá, Colombia.- Además de Venezuela, donde el pueblo dijo no el domingo a un proyecto para reformar la Constitución, Bolivia y Ecuador, dos países integrados también en el llamado "eje bolivariano", están en camino de su "refundación".
Cada uno de los tres países está en una fase diferente del proceso y además le ha imprimido sus particularidades, pero en los tres el camino hacia la "refundación" ha acentuado las divisiones políticas internas y provocado manifestaciones y protestas.

En Venezuela, el cambio de los cimientos políticos del país comenzó con la Constitución "bolivariana", que fue elaborada por una Asamblea Constituyente y entró en vigor el 30 de diciembre de 1999, tras su aprobación en un referendo el 15 de diciembre del mismo año.

En un referendo celebrado el domingo, los venezolanos rechazaron cambiar 69 de los 350 artículos de la "Bolivariana", propuesta que iba dirigida a "dar más poder al pueblo", según el presidente Hugo Chávez, que gobierna desde 1999.

La reforma ampliada -Chávez proponía cambiar 33 artículos nada más- y aprobada por la Asamblea Nacional, en la que no hay representantes de la oposición, pues no se presentaron a las últimas elecciones legislativas, fue rechazada por partidos políticos, disidentes del oficialismo como el grupo "Podemos", empresarios, estudiantes y los obispos católicos.

Los puntos mas conflictivos de la propuesta rechazada fueron la reelección indefinida del presidente, la eliminación de la autonomía del Banco Central y formas de propiedad distintas a la privada.

La oposición alegaba que los cambios eran tan numerosos y profundos que hubiera sido necesario convocar una Asamblea Constituyente, el camino escogido por Bolivia y Ecuador.

En Bolivia, el presidente Evo Morales defendió la necesidad de refundar el país nada mas asumir el cargo el 22 de enero de 2006.

El 2 de julio de ese año se celebraron elecciones para cubrir los 255 puestos de asambleístas, que ganó el "Movimiento Al Socialismo" (MAS), el partido de Morales, con el 50,7 por ciento de los votos, y el 6 de agosto quedó instalada la Asamblea en Sucre.

Desde el principio el trabajo de la Asamblea se ha visto marcado por las pugnas entre el oficialismo y la oposición.

Los problemas empezaron por el sistema de votación requerido para aprobar las normas y continuaron con la reclamación de Sucre, capital histórica de Bolivia, para que las sedes de los poderes ejecutivo y legislativo vuelvan a esa ciudad, de la que se trasladaron a La Paz en 1899.

Así las cosas, la Asamblea Constituyente cumplió un año de andadura el 6 de agosto de 2007 sin haber aprobado ni una sola línea del texto constitucional.

El 23 de noviembre de 2007, los asambleístas del oficialismo se reunieron en un cuartel en las afueras de Sucre, donde entre tanto tenían lugar graves disturbios que dejaron tres muertos.

Al día siguiente, con el respaldo de 136 de los 138 constituyentes presentes, de un total de 255 miembros de la Asamblea, se aprobó a mano alzada la nueva Carta Magna, sólo a partir de la lectura de su índice.

Las protestas de la oposición no se hicieron esperar. Este lunes comienza una huelga de hambre y viajan a Estados Unidos dirigentes opositores para denunciar la situación ante la ONU y la OEA.

El Congreso boliviano, que coexiste con la Asamblea, ha dado de plazo hasta el 14 de diciembre para que la Constitución sea aprobada en todas las instancias necesarias.

Entre otras cosas, el proyecto de Carta Magna incluye derechos exclusivos para los indígenas como "la libre determinación y territorialidad".

También establece la reelección presidencial consecutiva sin límites, las autonomías departamentales e indígenas, crea un poder legislativo unicameral, la Asamblea Legislativa Plurinacional, con la participación de pueblos indios, y garantiza la propiedad si cumple "una función social" y "no es perjudicial" al interés publico.

En Ecuador, la Asamblea Constituyente quedó instalada el 29 de noviembre en Montecristi (oeste del país).

De los 130 miembros de la Asamblea, 80 pertenecen a "Alianza País", el partido del presidente Rafael Correa, que ganó las elecciones para cubrir los puestos de este órgano celebradas el 30 de septiembre.

Previamente, en abril de 2007, se celebró una consulta popular en la que un 81,72 por ciento de votantes apoyó la instalación de una Asamblea Constituyente para transformar las instituciones del Estado y redactar una nueva Carta Magna.

Correa aseguró el día de inauguración de la Asamblea que los cambios estructurales propiciados por ella serán "radicales, profundos y rápidos".

La instalación de la Asamblea ha dado lugar a una pugna de poderes en Ecuador, cuyas consecuencias aún son inciertas.

Correa considera que la Asamblea esta dotada de plenos poderes y tiene supremacía sobre las otras instituciones, una interpretación que el Congreso, en el que el movimiento oficialista "Alianza País" no tiene representación, no comparte.

Una de las primeras medidas, si no la primera, de la Asamblea fue declarar el receso indefinido del Congreso, que, antes de la instalación de los constituyentes en Montecristi, se había adelantado a esa medida y declarado 30 días de vacaciones.

El presidente ecuatoriano se ha mostrado partidario de posibilitar la reelección inmediata, pero no indefinida, como los de Venezuela y Bolivia.