Beirut, Líbano.- Una potente bomba mató a un legislador oficialista y a otras seis personas el miércoles en un suburbio cristiano al este de Beirut, informaron fuentes policiales.
La bomba mató a Antoine Ghanem, de 64 años, miembro del derechista Partido Falange Cristiana, dijeron las fuentes, que pidieron no ser identificadas.

La emisora radial Voz del Líbano, que es propiedad del Partido Falange, confirmó la muerte. Se desconocía de inmediato la identidad de las demás víctimas.

El ataque ocurrió seis días antes que el parlamento se reúna para elegir a un nuevo presidente en medio de profundas divisiones políticas. Ghanem es la octava figura antisiria asesinada desde el 2005. Eso incluye a tres legisladores de la mayoría, lo cual ha reducido el margen del partido gobernante en el parlamento.

LBC, una emisora de televisión local, dijo que 20 personas fueron heridas en la explosión, ocurrida en el distrito Sin el-Fil. Varios edificios fueron dañados y algunos automóviles se incendiaron.

El asesinato de figuras contrarias a la influencia de Siria en los asuntos internos libaneses comenzó con el ex primer ministro Rafik Hariri, quien murió en febrero de 2005, al estallar al paso de su caravana de automóviles un vehículo cargado de explosivos.

Políticos antisirios acusaron a Damasco del atentado, pero el gobierno de Siria ha negado toda participación en el crimen.

La muerte de Hariri generó grandes demostraciones de protesta, que pusieron fin al control del Líbano por parte de Siria luego de casi tres décadas. Damasco debió retirar sus tropas de Líbano en el 2005, y poco después fue elegido un gobierno liderado por políticos enemigos de Damasco.

A partir de ese momento, el gobierno del primer ministro Fuad Saniora, respaldado por Estados Unidos, ha estado librando una lucha por el poder con la oposición, liderada por el partido Jezbolá, aliado de Siria. Partidarios de Saniora han acusado a Siria de intentar poner fin a la tenue mayoría del primer ministro en el parlamento mediante el asesinato de legisladores de su coalición.

Luego de ser asesinado en junio el miembro del parlamento Walid Eido, muchos legisladores de la mayoría tuvieron que abandonar el país y pasaron varios meses en el extranjero por razones de seguridad. Otros que se quedaron en el Líbano debieron adoptar medidas extras de seguridad.