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San Francisco, Cal.- Nadie sabe si Barry Bonds será condenado, si irá a prisión, o si ingresará al Salón de la Fama.
Pero hay algo de lo que sí podemos estar seguros: la acusación de ayeren su contra no le impediría jugar la siguiente temporada.

Los cargos contra Bonds en torno a una investigación sobre el uso deesteroides proyecta una sombra sobre su historial y le dan una razón alos aficionados para acusarlo de usar drogas.

Pero es poco probable que se vean afectadas sus posibilidades de trabajar.

En casos de bateadores de alto nivel, como Jason Giambi, o relevos comoel dominicano Guillermo Mota, los escándalos no han detenido a nadie,especialmente si siguen siendo productivos.

Sammy Sosa tuvo la oportunidad de continuar jugando, al igual queDwight Gooden, Darryl Strawberry, Dave Parker y Keith Hernández.Incluso Steve Howe tuvo otra oportunidad, a pesar de haber sidosuspendido siete veces, una de ellas de por vida.

El único que hasta ahora no ha regresado es Rafael Palmeiro. Tuvoresultados positivos de consumo de esteroides, pero para muchos colegaslo peor que ha hecho es implicar a un compañero en el escándalo.

A los 43 años, Bonds todavía puede jugar. Conectó 28 jonrones latemporada pasada y llegó a base el 48% de las veces, teniendo la mejormarca de las mayores.

Con esas cifras, los cargos no lo convertirán en un intocable y lo peor que podría pasarle es que tenga que bajar su precio.

Gigantes le dijo a Bonds al final de la temporada que no lo querían deregreso, seguro no le faltarán ofertas para seguir aporreando pelotas.(Agencias)