Madrid, España.- Tras aproximaciones personales y rompedoras como "Brokeback Mountain" (2005), dos historias clásicas del "western" llegan a las pantallas para revalidar los cánones originales del género: "3:10 to Yuma", con Russell Crowe, y "The Assassination of Jesse James", con Brad Pitt.
El fuego indio y vaquero se reaviva en las pantallas de Estados Unidos, donde el "western", género con denominación de origen, vuelve a figurar entre los favoritos de público y crítica, y tras haber sufrido de su historia épocas doradas, crisis, resurgimiento y desmitificación.

Como sucede con algunas posibles candidatas al Oscar, pocas copias de "The Assassination of Jesse James" -por la que Brad Pitt consiguió la Copa Volpi al mejor actor en el Festival de Venecia- se han distribuido en el mercado estadounidense a modo de globo sonda, y los casi 10.000 dólares de beneficios que ha rendido cada una de ellas auguran un buen final para el film.

Jesse James, esta vez retratado por Andrew Dominik, no sólo tuvo una adaptación clásica en 1939, que Henry King realizó con Tyron Power y Henry Fonda, sino que cuando la conquista del Oeste Americano era historia relativamente reciente, fue interpretado, en 1921, por Jesse James Jr., hijo del personaje real.

Por su parte, "3:10 to Yuma", retoma la misma historia que elevó a la categoría de clásico Delmer Daves con Glenn Ford y Van Heflin en 1957 y, bajo la dirección de James Mangold, une a Russell Crowe y Christian Bale en una producción que hace tres semanas coronó la taquilla norteamericana.

Aunque todavía es objeto de discusión, la historia del "western" se suele fechar en 1903 con el cortometraje "The Great Train Robbery" (1903), dirigido por Edwin Stanton Porter.

El cine sonoro le dio la bienvenida con "In Old Arizona" (1928), que dio el Oscar a su protagonista, Warner Baxter, y tres años después, "Cimarron", de Wesley Ruggles, consiguió la estatuilla a la mejor película, un honor del que el género no disfrutaría hasta 59 años más tarde, con "Dances with Wolves", de Kevin Costner.

Ninguno de los cuatro Oscar al mejor director que ganó el maestro del género, John Ford, sería, en cambio, para un "western", a pesar de crear obras clave como "Stagecoach" (1939) -trampolín de John Wayne-, "My darling Clementine" (1946) y "The searchers" (1963), entre otras.

En torno a él se hilvanó la época dorada del cine del Oeste, que ganaba matices con los trabajos de otros grandes cineastas como Howard Hawks -con "Red River" (1948)-, Anthony Mann -con "Winchester 73" (1950)- y Fred Zinneman -con "High Noon" (1952)"-.

Pero las fórmulas empezaron a agotarse. El "saloon", entonces, intentó abrir sus puertas a la feminidad a Marlene Dietrich -en "Rancho Notorious" (1952) de Fritz Lang- y a Joan Crawford -en "Johnny Guitar" (1954), de Nicholas Ray- y, asimismo, viró hacia la perspectiva pro india en "Broken Arrow" (1950), de Delmer Daves.

Finalmente, en 1962, "How the West Was Won", dirigida conjuntamente por Ford, Henry Hathaway y George Marshall, fue anunciada como la espectacular culminación del género, cuando en realidad detonó su decadencia.

Por ello, frente a la reiteración y el anacronismo de visiones clásicas, una hornada de directores estadounidenses decidió apostar por profundizar en sus protagonistas más por sus errores que por sus valores heroicos.

El Oeste no quedó exento de este cambio y Arthur Penn, que ya se había adelantado en 1958 con "The Left Handed Gun", con Paul Newman, prosiguió su desmitificación con "Little Big Man" (1970).

En esa línea, Robert Altman unió a Warren Beatty y Julie Christie en "McCabe & Mrs. Miller" (1971), mientras que Sam Peckinpah radicalizaba y embellecía la violencia de los vaqueros en "The Wild Bunch" (1969) y "The Ballad of Cable Hogue" (1970).

Años antes, el italiano Sergio Leone convirtió a los galantes vaqueros en zarrapastroso cazadores de recompensas en "Per cualche dollaro in più" (1965) "Il buono, il brutto e il cattivo" (1966), que lanzaron a una nueva estrella al género, Clint Eastwood, y que prefijaron con un "spaghetti" al "western".

Pero no fue hasta los noventa cuando la recuperación de las películas del oeste dejaron de ser un fenómeno marginal y fueron recibidas de nuevo con agrado por los grandes estudios.

El camino abierto por "Dances with Wolves" lo siguió Eastwood en la última obra maestra del género, "Unforgiven" (1992), que actualizó la emotividad del Oeste, mientras que el duelo de O.K. Corral se extrapoló a los magnates de Hollywood por las dos versiones que se prepararon sobre él.

Así, Lawrence Kasdan realizó "Wyatt Earp" (1994) cuando unos meses antes se había estrenado "Tombstone", con Kurt Russell y Val Kilmer. Pero el fracaso crítico y comercial de ambas volvió a sepultar la suerte del "western" hasta la actualidad.