El Universal
Parece que la rehabilitación de Britney Spears y las ganas de comenzar de cero van en serio.
Ciudad de México.- Después de cinco años de ausencia en los escenarios, la "Princesa del Pop" está de regreso, en busca de que en base a sus presentaciones que está teniendo en Estados Unidos, sus fans le den una segunda oportunidad. Es por ello y bajo la recomendación de su padre, Jamie Spears, que la cantante ha decidido despedir a tres bailarines que dieron positivo en un control antidopaje.

Estas medidas adoptadas por las familia Spears, se deben a que no desean que su hija recaiga en ese espiral de malos hábitos que puso en vilo su trayectoria, por ello se estipuló en el contrato de la gira, que ningún empleado podía consumir alcohol o drogas, en caso de comprobarse lo contrario, sería despedido.

Es así, que a pesar de la sobreprotección, pareciera que Britney tiene imán para atraer los escándalos, puesto que en su "nueva etapa", no sólo se ha presentado el conflicto de sus bailarines y el uso del playback, sino que también, en un par de conciertos tuvo problemas con su vestuario.

En el concierto del 5 de marzo en el Phillips Arena de Atlanta, mientras interpretaba uno de sus éxitos, sufrió un percance con su vestuario de vikingo, donde estuvo al borde de un topless público.

Al igual, algo similar pasó con su vestuario en Tampa, donde al percatarse que estaba mostrando la entrepierna, al término de la canción I'm slave for you dijo con micrófono abierto ante 20 mil fans: My pussy is hanging out (Mi vagina se está saliendo)