Supervivientes y familiares de las víctimas de los bombardeos estadounidenses sobre Japón durante la II Guerra Mundial formarán una asociación a nivel nacional para pedir compensaciones al Gobierno nipón. Foto Archivo/Vanguardia
Los afectados por los bombardeos de Tokio en 1945 quieren reunir bajo una misma asociación nacional a las víctimas de los ataques aéreos de Estados Unidos en los últimos meses de la II Guerra Mundial que afectaron a unas 60 ciudades de todo el país.
Tokio, Japón.- Supervivientes y familiares de las víctimas de los bombardeos estadounidenses sobre Japón durante la II Guerra Mundial planean formar en agosto una asociación a nivel nacional para pedir compensaciones al Gobierno nipón, informó hoy la agencia Kyodo.

Los afectados por los bombardeos de Tokio en 1945 quieren reunir bajo una misma asociación nacional a las víctimas de los ataques aéreos de Estados Unidos en los últimos meses de la II Guerra Mundial que afectaron a unas 60 ciudades de todo el país.

Mitsuru Kimori, uno de los líderes de los demandantes de ayuda, cuyo caso está siendo tramitado en el Tribunal Superior de Tokio, recordó que tan sólo los militares o aquellos que trabajaban para el Ejército Imperial nipón, así como sus familiares, han recibido ayudas, pero no el resto de víctimas civiles.

Según Kimori, de 77 años, "las víctimas han sido discriminadas en ausencia de la asistencia del Estado".

Asimismo la asociación pedirá al Gobierno nipón una investigación más a fondo sobre las circunstancias de aquellos bombardeos en los que murieron unas 100.000 personas, sólo en Tokio.

En marzo de 2007, un grupo de supervivientes del bombardeo del 10 de marzo de 1945 sobre Tokio pidió una compensación de 11 millones de yenes (unos 101.000 euros) por cada una de las víctimas, pero un tribunal de la capital rechazó la demanda el pasado diciembre con el argumento de que casi toda la población sufrió durante la guerra.

Durante 1945, en los meses anteriores a los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki de agosto, las principales ciudades de Japón, entre ellas Tokio y Osaka, sufrieron ataques por parte de los B-29 estadounidenses.

El ocurrido en la noche del 10 de marzo de 1945 sobre Tokio fue uno de los más sangrientos y en él participaron más de 300 B-29 que descargaron toneladas de bombas incendiarias.

Pese a la destrucción de Tokio, el emperador Hirohito se mantuvo en su postura de no rendición ante Washington, aunque tras la bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 cedió, con lo que se puso fin al cruento enfrentamiento.