Washington, EU.- El presidente estadounidense George W. Bush anunció el jueves una retirada militar limitada de Irak antes de julio de 2008, dejando a su sucesor la tarea de concluir una guerra declarada por él y cada vez más impopular entre los norteamericanos.
En un discurso a la nación, el mandatario respaldó la propuesta de su jefe militar en Irak David Petraeus que, según el Pentágono, equivale a reducir el contingente de al menos 21.500 soldados.

"Debido a los éxitos que observamos en Irak, ahora podemos empezar a ver el regreso de soldados a casa", aseguró Bush en un discurso televisado a una hora de gran audiencia.

La retirada comenzará con la suspensión del relevo de 2.200 Marines que deben dejar la provincia de Al Anbar en septiembre. Antes de Navidad deberían partir 5.700 soldados y antes de julio de 2008 el número de brigadas de combate debería pasar de 20 a 15.

Esto sólo dejará a las tropas a un nivel cercano al que tenían en enero de 2007, cuando el presidente norteamericano decidió enviar 30.000 hombres suplementarios para restablecer la paz en un Irak al borde del caos. Actualmente hay unos 168.000 soldados en el país árabe.

Este retiro parcial dejará al sucesor de Bush la difícil tarea de poner fin a la guerra, ya que a pesar de dar su visto bueno al retiro de los refuerzos, el presidente dejó claro en su discurso que la presencia de Estados Unidos en Irak no se va a terminar a corto plazo y ni siquiera cuando abandone la Casa Blanca en enero de 2009.

Los dirigentes iraquíes "entienden que su éxito va a necesitar un compromiso político, económico y de seguridad de parte de Estados Unidos que se extienda más allá de mi presidencia", precisó Bush, al tiempo que llamó a "derrotar a los que amenazan el futuro de Irak" y de Estados Unidos.

Bush tendió una mano a los demócratas, que controlan ambas cámaras del Congreso y rechazaran enérgicamente la propuesta de Petraeus al exigir el inicio de una retirada inmediata de todas las tropas y no solamente de los refuerzos.

"Sea cual sea el partido al que pertenezcan, sea cual sea su posición sobre Irak, deberíamos ser capaces de ponernos de acuerdo sobre el interés vital que tiene Estados Unidos en evitar el caos y difundir la esperanza en Oriente Medio", afirmó Bush.

Como era previsible, los demócratas rechazaron la oferta. "El presidente sólo ofreció un compromiso con una guerra sin fin", dijo Harry Reid, jefe de la mayoría demócrata en el Senado, acusando a Bush de "dejar para su sucesor las decisiones difíciles".

Bush también lidia con el escepticismo de varios miembros de su Partido Republicano que manifestaron sus dudas al plan de Petraeus.

El presidente se declaró asimismo convencido de que se produjeron avances en Irak, donde murieron casi 3.800 soldados estadounidense y decenas de miles de iraquíes desde el inicio de la guerra.

El presidente instó, no obstante, al gobierno del primer ministro Nuri Al Maliki, a lograr los avances políticos que le exige Estados Unidos. "El Gobierno iraquí tiene que aportar la misma determinación (que Estados Unidos) para lograr la reconciliación" entre las diferentes etnias, aseguró.