Washington, EU.- El presidente estadounidense, George W. Bush, pidió este lunes al Congreso un primer paquete de ayuda de 500 millones de dólares para el plan conjunto con México de ayuda antidroga para el año fiscal 2008, cuyo total se eleva a 1.400 millones.
Bush también pidió 50 millones de dólares para el combate al narcotráfico y las pandillas en Centroamérica.

"Para luchar contra las amenazas del narcotráfico, el crimen internacional y el terrorismo en el continente, el presidente pidió hoy día 500 millones de un programa de 1.400 millones para financiar la cooperación en seguridad con México" para el año fiscal 2008 que empezó el 1 de octubre, afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.

Bush solicitó asimismo 50 millones de dólares para los países centroamericanos "para enfrentar los mismos peligros causados por el crimen organizado, pandillas violentas y narcotraficantes", añadió la portavoz.

En su primera reacción, los demócratas expresaron su malestar con Bush: "El Congreso no ha sido consultado a medida que se estaba desarrollando el plan", lamentó el representante Eliot Engel, presidente del Comité de la Cámara para América Latina, que celebrará el jueves una primera audiencia sobre el proyecto.

"Esta no es una buena manera de iniciar un esfuerzo tan importante por luchar contra el aumento del narcotráfico y la violencia en la región", deploró.

Bajo el nombre de "Estrategia Conjunta para la Lucha contra el Crimen Organizado", ya bautizado como Plan México en referencia al Plan Colombia, el programa está dedicado exclusivamente a la adquisición de tecnología de punta y formación.

La pasada semana, el subsecretario adjunto del Pentágono para América Latina, Stephen Johnson, había adelantado que el programa preveía la venta de helicópteros, "una reforma de la policía (mexicana), material para los puestos fronterizos, entrenamiento para policías, barcos y material para la Marina".

En su declaración, la portavoz de la Casa Blanca comunicó los elogios de Bush a "las valientes medidas que tomó el presidente Felipe Calderón para enfrentar los peligros".

Según Perino, las medidas tomadas por el Gobierno mexicano "ya tuvieron un efecto positivo en Estados Unidos: perturbaron los caminos de abastecimiento de los narcotraficantes y contribuyeron a reducir la oferta de cocaína y metanfetaminas por todo el país".

La vocera precisó que la ayuda dedicada a Centroamérica tiene el objetivo de "extender la cooperación de seguridad regional desde la frontera sur de Estados Unidos hasta Panamá".

"Juntos, nuestros países pueden derrotar las organizaciones criminales que amenazan nuestra región y nos felicitamos de trabajar estrechamente con nuestros vecinos para lograr esa meta", añadió, sin precisar el plazo que daba Bush al Congreso, controlado por los demócratas, para aprobar el plan.

El gobierno de Calderón, que ha tomado la lucha contra el crimen organizado como bandera de sus primeros meses de mandato, ha reiterado que el programa excluye la presencia de tropas estadounidenses en territorio mexicano. En Colombia en cambio, hay presencia de efectivos norteamericanos.

Desde Bogotá precisamente, el embajador de Washington en Colombia, William Brownfield, previó que el plan para México endurecerá la lucha regional contra el narcotráfico.

En México, la opinión pública es recelosa de cualquier tipo de injerencia estadounidense en materia de seguridad.

Además, pese a la implicación del Ejército mexicano en la lucha contra el narcotráfico y los elogios de Estados Unidos, los cárteles siguen operando con relativa tranquilidad en México y mantienen en jaque a las fuerzas de seguridad.

El Plan Colombia fue lanzado por el presidente Andrés Pastrana (1998-2002) con un costo inicial de 7.500 millones de dólares, de los cuales el país andino aportaría 4.000 millones.