Washington, EU.- El presidente estadounidense George W. Bush respalda la propuesta de su jefe militar en Irak, David Petraeus, de retirar 30.000 refuerzos de aquí a julio, y presiona al gobierno iraquí para lograr la reconciliación nacional, según extractos de su discurso de este jueves.
"Debido a los éxitos que observamos en Irak, ahora podemos empezar a ver el regreso de soldados a casa", asegura el mandatario en un discurso que ofrecerá en directo a las 21H00 locales (01H00 GMT del viernes) para dar su respaldo a la propuesta de retirada gradual de los refuerzos del general Petraeus.

A principios de semana, el militar presentó ante el Congreso, controlado por los demócratas, su plan de iniciar en diciembre una retirada de los 30.000 soldados que se sumaron el pasado 1 de febrero a los 138.000 militares norteamericanos presentes desde el inicio de la guerra en marzo de 2003.

A pesar de respaldar el retiro de los refuerzos, el presidente deja claro que la presencia de Estados Unidos en Irak no se va a terminar a corto plazo y ni siquiera cuando abandone la Casa Blanca en enero de 2009.

Los dirigentes iraquíes "entienden que su éxito va a necesitar un compromiso político, económico y de seguridad de parte de Estados Unidos que se extienda más allá de mi presidencia", precisa.

Bush hasta tiende la mano a los demócratas, que controlan ambas cámaras del Congreso, y que rechazaron enérgicamente la propuesta de Petraeus, al exigir el inicio de una retirada inmediata de todas las tropas y no solamente de los 30.000 refuerzos.

"Sea cual sea el partido al que pertenezcan, sea cual sea su posición sobre Irak, deberíamos ser capaces de ponernos de acuerdo sobre el interés vital que tiene Estados Unidos en evitar el caos y difundir la esperanza en Oriente Medio", afirma Bush.

"Por tanto, déjenme hablar a los miembros del Congreso de Estados Unidos (...): les pido que se unan a mí para apoyar las recomendaciones planteadas por el general Petraeus y el nivel de tropas que solicitó", añade el presidente, en un intento por lograr apoyos no solamente demócratas sino de su propio partido.

Varios miembros del Partido Republicano manifestaron su escepticismo tras la presentación del plan de Petraeus para una guerra cada día más impopular en Estados Unidos y tema central de la campaña para las presidenciales de 2008.

Bush se declara asimismo convencido de que se produjeron avances en Irak, donde murieron casi 3.800 soldados estadounidense y decenas de miles de iraquíes desde el inicio de la guerra hace tres años y medio.

"El fundamento de nuestra estrategia es que si le ofrecemos seguridad a los iraquíes es la base para cualquier otro progreso", explicó, en alusión al envío de refuerzos decretado a principios de este año.

"Nuestros éxitos en alcanzar esos objetivos, nos permite ahora traer a casa parte de nuestros soldados", dijo.

El presidente instó, no obstante, al gobierno del primer ministro Nuri Al Maliki, a lograr los avances políticos que le exige Estados Unidos.

"El Gobierno iraquí tiene que aportar la misma determinación (que Estados Unidos) para lograr la reconciliación" entre las diferentes etnias, asegura.

"El gobierno (iraquí) no alcanzó sus propios objetivos legislativos y, en mis reuniones con los dirigentes iraquíes, dejé claro que deben" lograrlo, subraya.