La Jornada
Autoridades de Texas y Arizona expresan alarma; piden a Washington enviar más tropas a la frontera
Nueva York, EU.- El gobierno de Barack Obama reiteró que México carece de la capacidad para gobernar parte de su territorio ante el poder de los cárteles de la droga, a los que calificó de amenaza a la seguridad interna de Estados Unidos, mientras que autoridades estatales expresan alarma y solicitan más tropas en la frontera para detener la violencia vinculada con el narcotráfico.

El director de Inteligencia Nacional, Dennis Blair, reiteró hoy ante el Congreso que "la influencia corruptiva y creciente violencia de los narcotraficantes mexicanos, los cuales están entre los grupos de crimen organizado más poderosos del mundo, obstaculizan la capacidad de la administración federal de gobernar partes de su territorio y construir instituciones democráticas efectivas".

Al mencionar las conclusiones del Informe anual de evaluación de amenazas, elaborado por las agencias estadunidenses de inteligencia, Blair recordó este miércoles, en testimonio ante el Comité Selecto de Inteligencia de la Cámara de Representantes, que ante la ofensiva antinarcóticos del gobierno de Felipe Calderón, "elementos de los cárteles más poderosos de México se han vuelto más agresivos", (lo cual queda) demostrado en su disposición de asesinar a oficiales de alto nivel y soldados, así como causar mayor daño a civiles.

A la vez, el Departamento de Justicia y su agencia antinarcóticos, la DEA, subrayaron también hoy que esos mismos cárteles mexicanos representan una amenaza a la seguridad de Estados Unidos. Al anunciar la conclusión de una operación de 21 meses enfocada al cártel de Sinaloa, que culminó este miércoles con la detención de 52 individuos en California, Minnesota y Maryland, el procurador general, Eric Holder, afirmó que los cárteles internacionales "son una amenaza a la seguridad nacional". Agregó que la realidad de lo que ocurre "cuando a estos grupos les es permitido infiltrar nuestras comunidades, se puede ver en cada ciudad grande y pueblo pequeño en Estados Unidos".

La DEA anunció que a lo largo de la llamada Operación Xcellerator, enfocada sobre el cártel de Sinaloa, se arrestó a un total de 755 individuos, se decomisaron 23 toneladas de narcóticos y más de 59 millones de dólares, así como vehículos -terrestres, marítimos y aéreos- y armas. Holder enfatizó que lo que se atacó en este operativo "tenía implicaciones nacionales, eso es, nacionales en Estados Unidos. Cuando hablamos de una operación centrada en México, y teniendo un impacto aquí en el Distrito de Columbia (Washington), eso da una idea de la amplitud de esa operación".

Por su parte, la administradora interina de la DEA, Michele Leonhart, agregó que "la expansión del cártel de Sinaloa es una amenaza directa a la seguridad de ciudadanos en todas partes", e indicó que estos grupos no sólo están afectando la vida en México, sino "están contribuyendo al tráfico y violencia en Estados Unidos". Describió las dimensiones de la operación del grupo delictivo descubiertas por esta investigación, que empezó hace 21 meses en el condado Imperial, en California, y después una red de hasta 70 "células de distribución" del cártel en comunidades de 26 estados, desde Washington hasta Maine.

Holder y Leonhart reconocieron la cooperación de sus contrapartes en México y el procurador general recordó que ayer se había reunido en Washington con su homólogo mexicano, Eduardo Medina Mora, y declararon el compromiso de ambos gobiernos para continuar la lucha contra los narcotraficantes.

Pero esa violencia ligada a los cárteles mexicanos preocupa cada vez más a la autoridades estadunidenses, particularmente en la frontera. Ayer el gobernador de Texas, Rick Perry, solicitó mil elementos de tropas federales para ayudar a proteger la zona limítrofe. "No me importa si son militares, Guardia Nacional o agentes de aduana. Estamos muy preocupados de que el gobierno federal no está financiando de manera adecuada la seguridad fronteriza. Tenemos que estar preparados para cualquier contingencia", declaró en conferencia de prensa, reportó el diario El Paso Times.

Perry indicó a la vez que parte de la razón para presentarse en El Paso ayer fue para enviar el mensaje de que Texas está dispuesto a proteger al alcalde de Ciudad Juárez, quien mudó a su familia al lado estadunidense después de recibir amenazas de muerte.

En Arizona, autoridades estatales y hasta federales afirman que la violencia ligada al narco en México y sus operaciones en Estados Unidos están generando una ola de crimen, incluidos secuestros, balaceras e invasiones de hogares en ese estado.

En una audiencia ante la legislatura estatal esta semana, el comandante Dan Allen, del Departamento de Seguridad Pública de Arizona, dijo que la violencia en México "está entrando aquí, y eso es lo que en verdad está alarmando a las autoridades locales y estatales", informó el periódico The New York Times.

Baste recordar que sólo en estas últimas semanas, desde el Comando de Fuerzas Conjuntas de Estados Unidos, el ex zar antinarcóticos Barry McCaffrey y el ex director de la CIA Michael Hayden, entre otros, han advertido que el gobierno mexicano podría estar "en jaque" ante la creciente violencia y agresión por parte de los cárteles, y ello implica una potencial amenaza de primer grado para la seguridad nacional de Estados Unidos.