El cargo más grave que se le imputa a Fritzl es el de asesinato. La acusación argumenta que en 1996, el acusado habría dejado morir a un recién nacido fruto de la relación incestuosa con su hija.
Viena, Austria.- Josef Fritzl, acusado de encerrar en un sótano y violar sistemáticamente a su hija Elisabeth durante 24 años, se enfrenta a partir próximo lunes, 16 de marzo, a un juicio en la ciudad de Sankt Pölten que puede costarle una pena de cadena perpetua.

El cargo más grave que se le imputa a Fritzl es el de asesinato. La acusación argumenta que en 1996, el acusado habría dejado morir a un recién nacido fruto de la relación incestuosa con su hija.

Según el pliego de acusaciones, Fritzl "pese a ser consciente de la situación de peligro de muerte del bebé, premeditadamente evitó que se prestara la necesaria ayuda de terceros, con el resultado de la muerte del niño".

De ser encontrado culpable, Fritzl podría ser condenado a una pena de entre 10 años de prisión y cadena perpetua.

Esclavitud es otro de las acusaciones formuladas por la Fiscalía, al entender que entre el 29 de agosto de 1984 y el 26 de abril de 2008, Fritzl mantuvo a su hija en un estado parecido al de la esclavitud.

Durante ese periodo, el procesado confinó a su hija en un sótano, en el que la mantuvo en un estado de absoluta dependencia, le exigió sus servicios sexuales y "dispuso de ella como si fuera de su propiedad". Una delito castigado en el Código Penal austríaco con una pena de entre 10 y 20 años de privación de libertad.

Hasta 15 años de cárcel pueden costarle a Fritzl el delito de violación por haber "forzado a Elisabeth regularmente y en incontables ataques a mantener relaciones sexuales".

El encierro que sufrieron tres de los hijos que mantuvo con Elisabeth (a otros tres los llevó a vivir con él) ha sido concretado en una acusación de privación de libertad, penado con entre 1 y 10 años de prisión.

La imputación habla de que el acusado mantuvo a los niños encerrados de forma ilícita en un "angosto y húmedo sótano" de su casa, sin ventanas y sin luz natural ni ventilación directa".

La acusación incluye también un delito de coacción grave, con pena de entre seis meses y cinco años de cárcel, por entender que durante los 24 años de encierro, Elisabeth primero, y los niños también después, sufrieron las amenazas de la existencia de trampas explosivas y del uso de gas en caso de que intentaran la fuga.

La imputación habla también de incesto, recogida en el Código Penal como la cohabitación con una persona, emparentada de primer grado con el acusado. Este delito tiene una pena máxima de un año.

El sistema judicial austríaco no prevé la acumulación de castigos por distintos delitos, sino que la sentencia se formulará en función del delito con la pena mayor, es decir, cadena perpetua por asesinato.

Además de la imposición de una pena, la Fiscalía ha solicitado el internamiento del acusado en un centro psiquiátrico para delincuentes.

La acusación indica que el peritaje psicológico ha determinado que Fritzl estuvo en posesión de su facultades mentales durante el periodo en que cometiólos delitos y puede ser enjuiciado, pese a que sufre una desviación mental.

La aceptación esta petición implicaría que, incluso después de cumplir la condena impuesta, Fritzl sería internado por tiempo indefinido en una institución mental.