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Indica el escritor que hasta hace poco el formalismo político se distinguía porque los gobernantes eran distanciados de la farándula
El escritor Carlos Fuentes criticó la manera en que el nuevo presidente francés, Nicolas Sarkozy, exhibe en público su vida privada, y la cual llamó la "pipolización" de la vida política de Francia.

En un artículo de opinión publicado este sábado por el diario español El País, Fuentes se preguntó "¿qué es la pipolización? ¿Una moda? ¿Una plaga? ¿Un hecho pasajero? ¿Un nuevo determinante de la vida política y social?".

Y explicó, la palabra misma es una "galificación" de la inglesa "people" (gente) de quienes aparecen en la revista del mismo nombre.

Enseguida realizó un breve relató de lo que hasta hace poco había sido el formalismo político francés en el que sus gobernantes eran distanciados de la "frivolidad y la farándula".

"Es ésta la tradición con la que, ruidosamente, ha roto Nicolas Sarkozy. El nuevo presidente exhibe en público su vida privada. Las tensiones con su mujer, Cecilia, culminan en el divorcio. La señora parece acusar a su ex-marido de tacaño, egoísta, mal esposo, y mal padre.

"Sarkozy se lía y acaba casándose con una mujer bella y vivida, Carla Bruni. Los dos se embarcan en giras por el Mediterráneo seguidos por ejércitos de periodistas y fotógrafos.

Sarkozy y Bruni ingresan de lleno en la pipolización", agregó.

Para el escritor mexicano la presidencia discreta, lejana, intocable, ha muerto. En Egipto, a Napoleón lo contemplaron cuatro siglos. En Egipto, a Sarkozy, lo retratan 400 fotógrafos.

Relató que Bruno Le Maire ha escrito un libro titulado "Des hommes D'Etat" (Hombres de Estado), protagonizado por el presidente Jacques Chirac, el ministro del Interior y luego primer ministro Dominique de Villepin y el ministro del Interior y al cabo presidente de la República Nicolas Sarkozy.

Consideró que el núcleo duro del libro de Le Maire es la rivalidad mortal entre Villepin y Sarkozy, "dos rivales ligados por el odio, el miedo, la admiración y el respeto".

La pavana que ambos bailan es primero una "lucha verbal, brillante, asesina y amarga", en la que Villepin lleva todas las de perder. En el fondo, sin antecedentes electorales, sabe que no basta una brillante carrera burocrática para ser candidato.

Villepin, el intelectual, el historiador, el hombre de cultura, confronta a un Sarkozy que se dice movido por el instinto. "No soy intelectual. Soy animal". La convicción de Villepin es la tradición. La convicción de Sarkozy es el cambio, abundó.

Y Le Maire se pregunta: "¿cómo pueden dos hombres que se han prometido una admiración real, ceder, poco a poco, bajo el peso de los acontecimientos, al odio?", describió Fuentes.

Sarkozy gana la elección en mayo del 2007, habiendo declarado que con su victoria, desaparecerán "los pilares del mundo antiguo", apuntó el reconocido novelista mexicano.

"Ahora, Sarkozy se enfrenta a la dura prueba de un país con antiguas y sólidas tradiciones que, acaso, no tolere el exhibicionismo y la frivolidad del presidente de la república".

Pero la república misma ha cambiado, añadió, y se pregunta si el viejo Estado nacional francés ya no es sino el árbitro entre el interés público y el interés privado y si éste, el mundo privado, no es ya un mundo público.

Un mundo público que, por vía de la globalización, se le impone por arriba al Estado mientras que, por debajo, una ciudadanía inteligente, educada y alerta asume la vigilancia abandonada por una oposición de izquierda peleonera, fracturada, más enemiga de sí misma que del gobierno.

"Sea como sea, la agenda pendiente de Francia está a la vista. El desempleo ha sido y sigue siendo la plaga de la economía francesa. ¿En qué condiciones entrarán los jóvenes al mercado de trabajo? ¿A qué edad y en qué condiciones debe jubilarse un trabajador?", cuestionó.

Para Fuentes éstas -y muchas más- son cuestiones que el gobierno de Sarkozy no podrá evadir, so pena de dejar a Francia en estado de retraso frente a una realidad global que no está fijada, que fluye y que nos obliga a pensar, actuar e influir.

"Globalidad no es fatalidad, puede ser oportunidad"+, opinó y agregó que "lo demás, la pipolización, Sarkozy y sus mujeres, sólo es, como dice un viejo y sabio francés y muy querido amigo, "entretenimiento": `C'est amusant"".