Washington, EU.- El jefe de seguridad del Departamento de Estado norteamericano Richard Griffin renunció el miércoles, en momentos en que sus servicios están en el ojo de la tormenta por acusaciones de no controlar suficientemente a las firmas privadas de seguridad que operan en Irak.
"Presentó una carta de renuncia con fecha de hoy (miércoles)", dijo la portavoz del Departamento de Estado Julie Reside. La jefa de la cartera, Condoleezza Rice, aceptó la dimisión, agregó.

Griffin, cuyo cargo tiene rango de subsecretario de Estado, "no dio razones de su dimisión", precisó la portavoz. Simplemente anunció su intención de "consagrarse a nuevos desafíos".

La renuncia tiene lugar un día después de la publicación del informe interno sobre el incidente en el que la empresa Blackwater, encargada de la seguridad de la embajada estadounidense y del personal diplomático en la capital iraquí, mató a diez personas, de ellas nueve civiles, durante un tiroteo mientras escoltaba un convoy en Bagdad.

El informe de un panel al mando del director de gestión de políticas del Departamento de Estado, Patrick Kennedy, incluyó en sus recomendaciones reglas más claras en los contratos de empresas privadas en Irak, con énfasis en que sólo pueden disparar con "el debido cuidado de la seguridad de los transeúntes" o personas inocentes.

Nombrado en junio de 2005 a la cabeza de los servicios de seguridad del personal diplomático, que deben supervisar la actividad de empresas privadas como Blackwater, Griffin puso de esta manera fin a 36 años de carrera en el Departamento de Estado.