Washington, EU.- La Casa Blanca prefirió mantener este martes distancia respecto al embarazoso episodio que cuestionó a una empresa de seguridad estadounidense implicada en un tiroteo que el domingo provocó diez muertos en Irak, entre ellos nueve civiles.
"En nombre de la administración, diré que lamentamos profundamente la muerte de cualquier inocente", declaró ante la prensa la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino.

Sin embargo, Perino no se pronunció sobre si el gobierno iraquí tiene derecho a prohibir las operaciones de la empresa Blackwater, derivando esa cuestión al departamento de Estado.

Blackwater, que tiene un papel decisivo en Irak --protege la embajada de Estados Unidos y al personal diplomático--, está acusada de haber abierto fuego indiscriminadamente en Bagdad cuando escoltaba un convoy diplomático. Según la versión oficial estadounidense, el convoy fue atacado por insurgentes y luego le siguió un intercambio de disparos.

Las autoridades iraquíes anunciaron el lunes que le habían retirado a Blackwater los permisos para operar.

La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, se "excusó personalmente" en una conversación telefónica con el primer ministro Nuri al-Maliki, según el gobierno iraquí.

El episodio exacerbó en Irak la hostilidad hacia las compañías de seguridad extranjeras, acusadas de tener el gatillo demasiado ligero.

Al margen de las versiones contradictorias sobre cómo sucedieron los hechos, éstos plantean la cuestión del derecho por el que deben regirse esas empresas. Estas últimas dicen no estar sujetas a las leyes iraquíes, mientras que el gobierno de George W. Bush afirma la soberanía del gobierno iraquí e insiste en la necesidad de que los iraquíes garanticen progresivamente su propia seguridad.

Por su parte, el vocero del departamento de Estado Sean McCormack dijo que únicamente la investigación en curso podrá determinar las circunstancias del tiroteo.

Los aspectos legales del caso "dependen de las circunstancias", dijo, indicando que en este momento las autoridades estadounidenses "no están en condiciones" de culpar a Blackwater.

"Queremos una investigación prudente y transparente", dijo agregando que tanto el personal de seguridad del departamento de Estado como testigos estadounidenses en Bagdad participan de la investigación.

"Hasta el fin de la investigación, no podemos atribuir culpabilidades", reiteró el portavoz, agregando: "todavía no llegamos allí".

"Hay que hacer una investigación, establecer los hechos, examinar las leyes y las reglas y ver si hay unas infracciones y si se han violado las leyes", explicó. "Queremos ser tan abiertos, transparentes y colaboradores como sea posible con los iraquíes", insistió.

"Este proceso va a tomar tiempo, no puedo decir cuánto tiempo pero tratamos de ir lo más rápido posible para llegar a los hechos esenciales", indicó el portavoz.

El vocero también informó que los contratos para garantizar la seguridad de los diplomáticos estadounidenses en Irak fueron con tres empresas: Blackwater, Triple Canopy y DynCorp y ascendían a "decenas de millones de dólares al año ".