Por 2,5 millones de euros (casi 3,5 millones de dólares) se creó una escenografía que no puede ser más espectacular ni estética. Las diademas y broches de safiro compiten en vitrinas con forma de diamante con magníficos iconos, artísticos tabernáculos y ricas túnicas de sacerdotes que muestran el mundo recargado en oro de la liturgia ortodoxa.
Montecarlo, Mónaco.- Mónaco sabe como poner en escena el esplendor y la riqueza. Buen ejemplo de ello es la exposición "Moscú: el brillo de los Romanov", que se presenta en el Foro Grimaldi del paseo marítimo del principado.

Por 2,5 millones de euros (casi 3,5 millones de dólares) se creó una escenografía que no puede ser más espectacular ni estética. Las diademas y broches de safiro compiten en vitrinas con forma de diamante con magníficos iconos, artísticos tabernáculos y ricas túnicas de sacerdotes que muestran el mundo recargado en oro de la liturgia ortodoxa.

La exposición, de 4.000 metros cuadrados y que contiene unos 600 objetos artísticos de los 300 años de dinastía de los Romanov, será abierta mañana sábado al público y estará hasta el 13 de septiembre.

Con esta muestra especial, Mónaco quiere repetir el éxito de "El San Petersburgo imperial, de Pedro el Grande a Catalina II", que junto con Grace Kelly y las reinas egipcias ha sido la de mayor afluencia del Foro, creado en 2000. El organizador fue entonces Fran+ois Payet, también responsable ahora de la nueva exhibición.

"Simplemente intenté unir la belleza y el alma de las cosas expuestas con una atmósfera auténticamente rusa", dijo el arquitecto francés. Su escenografía refleja la pompa de las ceremonias de coronación de los Romanov, su vida en la corte y el esplendor de sus palacios en ocho salas temáticas.

Con las réplicas de iglesias y palacios el francés encontró el marco justo para las joyas, los abrigos de armiño y las pinturas, sin que sea recargado ni kitsch.

La exposición no se contenta sólo con la exhibición de los objetos, sino que fotografías y documentales muestran la historia familiar y política de la casa real rusa. La muestra termina en 1916/17 con el último zar, Nicolás II.

Mientras que en 2004 centraban la exhibición San Petersburgo y Pedro el Grande, ahora es Moscú la protagonista. "Invitamos al visitante a redescubrir Moscú, que a menudo es dejada de lado por San Petersburgo, la ciudad que hizo sede del gobierno en 1712 Pedro el Grande", afirma Brigitte de Montclos, la curadora.

Ya la primera sala, en la que Fran+ois Payet recrea la nave central de la Catedral de la Asunción de María en el Kremlin, en la que fueron coronados todos los Romanov, hace olvidar al visitante que está en realidad en Mónaco.

Uno de los hitos de la muestra son las joyas imperiales. En el siglo XIX la nobleza rusa y la familia real compraron en las mejores joyerías de Moscú y de París. Louis Aucoc y Frédéric Boucheron estaban de moda y diseñaron valiosas piezas de perlas y piedras preciosas que son exhibidas en originales vitrionas con forma de diamante.

También se pueden ver los famosos huevos Farbergé con diamantes, esmalte y perlas que compró en abril de 2004 el empresario ruso Viktor Wechselberg junto con otras piezas únicas del taller del joyero de la corte Peter Carl Fabergé (1846-1920) por unos 100 millones de dólares. La colección había sido iniciada por el millonario editor estadounidense Malcom Forbes en 1960.

Los objetos proceden a préstamo en su mayoría del Museo Histórico Estatal de Moscú y del Museo del Kremlin. La exposición fue organizada en tan sólo ocho meses, ya que en el programa original estaba prevista una muestra del artista Jeff Koons que fue cancelada. Internet: www.grimaldiforum.com