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Danzantes que representan las figuras del venado, el tigre y la serpiente, celebraron hoy en este municipio un ritual para pedir por una abundante cosecha en el campo.
La población, ubicada a 20 kilómetros de la capital del estado, conserva costumbres de antaño, más allá de los tiempos de la evangelización, cuando se veneraba a la tierra, el sol y el agua.

Entre esas tradiciones, hoy protagonizaron una singular fiesta que le ha dado identidad al municipio en el ámbito nacional.

Según las tradiciones recopiladas por Mariano Venturino, artesano mascarero y propulsor de la danza, el penacho del Gigante simboliza los rayos solares y la cabeza de serpiente, el agua.

Los dos elementos son la materia esencial para una buena cosecha, el venado o "Calalá" representa la sabiduría de la tierra.

Mientras los tigres son emisarios de la noche, invisibles, del color de la oscuridad, sus cuerpos se pintan de amarillo con las primeras luces del amanecer, por eso en este festejo comienzan a bailar en la madrugada.

Actualmente, la fiesta es la celebración del Santísimo Sacramento, cuya figura los habitantes de Suchiapa relacionan con los personajes principales de la danza, la luna equivale a la hostia sobre la copa y los rayos del sol son los resplandores que salen de ella.

El baile del Gigante es un ritual propiciatorio de buenas cosechas y según los tradicionalistas, se realiza antes y al final de la temporada de lluvias.

El danzante representa al "Calalá" o venado, va adentro de un cilindro de un metro de diámetro por 70 de base, hecho de bejuco y otate, una gramilla parecida al bambú y cubierto con seis pieles de esa misma especie.

Mientras el Gigante carga en la espalda un gran triángulo de plumas, una cola de pavorreal, cuya base es la cabeza de madera de una gran serpiente con las fauces abiertas, atuendo que se conoce como "carraca".

Los demás personajes son los tigres vestidos con mamelucos y máscaras de madera del tipo casco y en la base circular de la máscara cae un velo que cubre la cara y el cuello del ejecutante.

Abajo de las fauces del tigre, en la mandíbula inferior, está uno abertura pintada de rojo, de donde surge la larga lengua, también de trapo rojo.

El Gigantillo viste ropa brillante, lo personifica un niño que luce una corona de cuero o de madera y lleva en sus manos una ballesta y una honda con las que vence al Gigante, otros participantes son las abejas y el zángano.

Los bailarines realizan diversos danzas, música ejecutada con flautas de carrizo y tambores de tronco y piel, tocan pitos de barro, mientras el "Calalá" saluda a los cuatro vientos, lanza un largo grito y golpea el cilindro para pedir la bendición de las cosechas.