LA JORNADA
México, D.F. .- Con más de 32 mil 600 millones de dólares invertidos en el exterior, tres empresas mexicanas -Cementos Mexicanos, América Móvil y Teléfonos de México- figuran entre las 25 trasnacionales no financieras más grandes de países en desarrollo, señala el informe 2007 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés)
"Las grandes trasnacionales de las economías emergentes se están internacionalizando a un ritmo particularmente rápido", indica el organismo, y presenta una lista de las 25 compañías de este tipo de mayor importancia en el mundo.

Dentro de la clasificación el organismo de Naciones Unidas incluye a seis empresas de tres países latinoamericanos. Entre ellas ubica a Cemex en el tercer lugar por el monto de los activos que detenta fuera de su país de origen. En primer lugar está Hutchison Whampoa Limited, de Hong Kong, y Petronas-Petroliam Nasional Bhd., de Malasia.

El valor de las propiedades de Cemex en el extranjero asciende a 21 mil 793 millones de dólares, que representan 82 por ciento de sus activos, en los que laboran más de 52 mil 600 trabajadores, de los cuales 75 por ciento se encuentra fuera del país. Opera con 535 filiales en el exterior.

En el lugar 16 se encuentra América Móvil (AMX), propietaria de la marca Telcel, con inversiones por 5 mil 814 millones de dólares en activos fuera de su país de origen, los cuales representan 27 por ciento de sus propiedades.

Mientras Teléfonos de México (Telmex) se coloca en el sitio 23, con inversiones en el extranjero por poco más de 5 mil millones de dólares, 22 por ciento del total de sus activos.

El panorama, en el caso de las 25 mayores transnacionales que tienen origen en países en desarrollo, es ampliamente dominado por las empresas de Asia Oriental, con 17 compañías: tres de Hong Kong, dos de Taiwán y cuatro de China. De América Latina son seis: tres de origen mexicano; dos de Brasil, Petróleo Brasileiro (Petrobrás) y la compañía minera Vale do Rio Doce, y una de Venezuela: Petróleos de Venezuela.

El informe de la UNCATD aclara que aún con el dinamismo de inversiones en activos desplegado por las transnacionales de países emergentes, su dimensión e influencia es menor frente a aquellas que tienen su origen en economías desarrolladas.

El valor de los activos en el extranjero de las 25 principales trasnacionales de naciones en desarrollo es de unos 308 mil 300 millones de dólares, que representan apenas 11 por ciento de las inversiones que realizan en el exterior las 25 mayores trasnacionales de países desarrollados.

El informe del organismo da cuenta de un pequeño cambio. "Si bien el universo de las empresas trasnacionales está dominado por las compañías de los países desarrollados, el cuadro está cambiando. El número de empresas de los países en desarrollo que figuran en la lista de las 100 mayores trasnacionales no financieras mundiales aumentó de cinco en 2004 a siete en 2005", indica el organismo.

Por su dimensión, las diferencias entre unas trasnacionales y otras son notorias. El valor total de los activos de las 25 principales compañías de este tipo de países en desarrollo abarca 23 por ciento de los 4 trillones 600 mil millones de dólares en que se valoran las propiedades de las trasnacionales de los países desarrollados.

Sobre los obstáculos a la inversión extranjera directa (IED), el informe expone que aún cuando la mayoría de los cambios en las políticas siguen favoreciendo a la IED, "en algunos sectores se observaron nuevas restricciones a la propiedad extranjera, o medidas para asegurar una mayor participación estatal en los ingresos".

Esas medidas se han hecho sentir sobre todo "en las industrias de extracción y en los sectores considerados de importancia `estratégica"'. Ejemplifica que en Bolivia, "mediante la firma de nuevos contratos, las trasnacionales han restituido la propiedad de las reservas de petróleo a la compañía petrolera del Estado", y también en Venezuela "se lleva a cabo la nacionalización de los `sectores estratégicos' de la energía y las telecomunicaciones".

En la Federación Rusa la inversión extranjera debe restringirse en sectores estratégicos como la defensa e industrias de extracción, donde sólo se permite una participación minoritaria.