Excélsior
México, D.F.- La desintegración familiar contribuye a elevar los índices de criminalidad, pues más de 80% de quienes están en cárceles provienen de familias disfuncionales, advirtió Salvador Villalobos, presidente del Consejo Mexicano de la Comunicación.



Resaltóla necesidad de multiplicar los espacios y los tiempos de convivencia de esosnúcleos, para así evitar que los jóvenes caigan en problemas como ladrogadicción.

"Hayuna estadística gravísima. En aquellas familias cuyos jóvenes comen o cenan encasa mínimo una vez a la semana, sólo 20% cae en las drogas", comentóVillalobos, y recordó que otro estudio demuestra que "uno de los problemasgraves en la familia mexicana es la mala o nula comunicación".



"Lafamilia es el núcleo donde formamos a los niños, a los jóvenes, donde sepromueven valores, donde se genera cultura, y si se desintegra la familiagenera graves problemas sociales, entre ellos delincuencia, drogadicción y malaproductividad en las empresas", concluyó.



Lasociedad modifica patrones



Numerosao con pocos integrantes, la familia constituye uno de los ejes básicos de lasociedad. Si bien en la década de los 70 dominaba el modelo tradicional -papá,mamá e hijos-, ahora 20.9 de los hogares mexicanos está dirigido sólo por lamadre, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática.



Esteaumento sostenido de mujeres que se convierten en jefas de familia se debe, engran medida, al mayor número de divorcios y madres solteras, así como a lamigración masculina a Estados Unidos.



Sihace más de tres décadas esto era raro, inclusive no se veía con buenos ojos,ahora se trata de un fenómeno acentuado en el país.



CarlosWelti Chanes, demógrafo e investigador del Instituto de InvestigacionesSociales de la UNAM, señaló que entre 65% y 70% de las familias estánconformadas por papá, mamá e hijos, pero el resto de los hogares sólo hay unjefe de familia, que en su mayoría es mujer.



Aunqueestos dos modelos no son los únicos. Hay combinaciones en la conformación de unnúcleo familiar. En México también existen las familias extendidas, las cualessurgen porque los padres construyen un segundo y hasta tercer pisos en el mismodomicilio, y las familias de los hijos viven ahí también, sobre todo en lossectores populares.



Deacuerdo con el especialista, otros arreglos familiares son los integrados porparejas del mismo sexo, que aún no es muy común, pero lo será. "Antes no sereconocía, porque a la familia se le asignaba un papel de reproducciónbiológica", aseveró.



Otrocaso actual, no frecuente hace tres décadas, es que los hijos permanecen mástiempo con los papás. Antes se casaban muy jóvenes, pero ahora algunos tienenmás de 30 años y siguen en el hogar, debido a que no es fácil para el hijoencontrar un empleo que le permita independizarse económicamente para irse avivir a otro techo, y a que ahora puede tener relaciones sexuales sin contraermatrimonio, explicó el especialista de la UNAM.



"Parageneraciones pasadas el camino a la cama tenía que pasar por el registro civil,pero ahora no se requiere esa escala, porque el uso de anticonceptivos evita elriesgo del embarazo", enfatizó Welti.



Estalibertad ha propiciado menor compromiso para formar una familia, porque a losadultos jóvenes les resulta más cómodo tener pareja sin formar un hogar.



Mientrasen los años 70 la familia estaba conformada por los padres y en promedio seishijos, desde hace cinco años las parejas tienen entre dos y tres hijos y esposible que en las dos próximas décadas la familia sólo esté integrada porpadres e hijo o madre e hijo.



Elespecialista aclaró que esta tendencia no significa que las mujeres ya nodeseen ser mamás, la maternidad sigue siendo una aspiración, pues nueve de cada10 mexicanas quieren ser madres; lo que ha variado es el número de hijos.



Lajefatura femenina



Enel país las mujeres pueden llevar las riendas de su casa, porque muchas deellas se insertaron antes en el mercado laboral, porque el salario del maridono alcanzaba o es la única proveedora de su hogar.



Sinduda, esto duplica sus tareas y afecta en el cuidado de los hijos, porquetienen que cumplir con más labores y esto les genera mayor presión, lo cualpara el demógrafo de la UNAM es un asunto que no ha sido atendido debidamentepor las autoridades, pues desde su perspectiva la mujer trabajadora no cuentacon el apoyo de políticas públicas.



Elespecialista adelantó que el panorama para quienes en estos tiempos seconvierten en mamás no será muy alentador, pues al tener menos hijos, perderála seguridad social que podrían proporcionarle sus descendientes.



"Endos o tres décadas, las mujeres ancianas tendrán mayor esperanza de vida, novan a tener pensión, la ayuda de sus hijos se reducirá, porque sólo tendrá unoo dos, y esto vislumbra un panorama más complicado para ellas", apuntó WeltiChanes. (Excélsior)