México.- El escritor, actor y director de televisión y teatro mexicano Roberto Gómez Bolaños, "Chespirito", negó hoy haber tenido algún vínculo con el narcotraficante colombiano Gilberto Rodríguez Orejuela, actualmente preso en Estados Unidos, tal como afirma su hijo en un libro a ser publicado en Bogotá.
Gómez Bolaños realizó el desmentido por medio de un comunicado luego que en México se difundiera en la prensa que en un libro de próxima aparición Fernando Rodríguez Mondragon, hijo de Rodríguez Orejuela, afirma que "para las fiestas de los niños (asistían) el Chavo del Ocho (Gómez Bolaños), la Chilindrina (María Antonieta de las Nieves) y el profesor Jirafales (Rubén Aguilar)".

En el comunicado, luego de puntualizar que no es su costumbre desmentir "falsos rumores", Gómez Bolaños señala: "Nunca he estado ligado al narcotráfico en ninguna de sus formas, ni he sido amigo personal de ningún 'narco', ni he participado en negocios provenientes de tal industria criminal, ni directa ni indirectamente".

Agrega: "nunca he tenido conocimiento de haber estado actuando para ninguno de ellos". Sin embargo, "como artista, cuando he dado un espectáculo, no solicito a todos los asistentes sus identificaciones y cartas de recomendación o de no antecedentes penales, además de que tampoco puedo asegurar que todos los empresarios que me han contratado a lo largo de mi carrera, son honorables y no han tenido vínculos con personajes oscuros".

El hijo del capo del cartel de Cali también señala en el libro que asistieron a fiestas hechas por su padre el cantante mexicano Juan Gabriel así como el músico de salsa venezolano Oscar D' León y otros artistas y grupos.

El libro, titulado "El hijo del ajedrecista", será lanzado en Colombia el próximo 24 de septiembre por la editorial Oveja Negra y Quintero Editores. En las 205 páginas, Rodríguez Mondragón, quien niega haber tenido vínculos con el narcotráfico, resume su vida como hijo del capo Gilberto Rodríguez, quien fue extraditado a Estados Unidos en diciembre de 2004.

Rodríguez Mondragón escribió la obra con la ayuda del periodista Antonio Sánchez Jr. durante su reclusión en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, en Colombia, donde estuvo detenido hasta 2005.