Universal
Muy lejos quedó el momento histórico en el que viajar a Chiapas estaba dedicado a los extranjeros que llegaban a apoyar el movimiento zapatista.
Hoy el estado se encuentra cada vez más sólido, mejor comunicado, y para muestra está la carretera que une Tuxtla Gutiérrez con San Cristóbal de las Casas, sus puentes gigantes, su buena señalización y también el nuevo aeropuerto de la capital.

Pero más allá de la nueva forma de recibir turistas y personas de negocios, sus habitantes y las comunidades donde viven se han tenido que adaptar al viajero que encontró en los libros, revistas y periódicos un paisaje repleto de costumbres diferentes, de formas de vestir exóticas y de una gran cantidad de sabores que se mezclan, como la música y las culturas reunidas en el Cañón del Sumidero, o tal vez tan contrastaste como los azules de los lagos de Montebello, donde se junta México con Guatemala.

Este lugar es perfecto para iniciar la crónica, un sitio fuera de lo común. El color de sus aguas puede ser tan diferente como las razas humanas que las observan, pero finalmente siempre será el color azul.

Es aquí donde los habitantes de ambos lados de la frontera se ayudan para que los turistas la pasen bien. Los guías llevan a los viajeros "de compras" al otro lado para adquirir chicles de cardamomo. En ocasiones no se sabe en qué país se está, porque algunos guatemaltecos preparan comida mexicana... tal vez a razón de una de esas historias de amor divididas por la frontera fusionada, donde el mexicano es el afortunado de vivir en el edén, en un lugar llamado Chiapas.