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Guadalajara.- Omar Bravo es una de esas especies raras de futbolistas que necesitan de una buena noche para hacerse de una racha positiva... Y en el Jalisco, ha despertado como el resto del chiverío, implacable en casa.
Para el 9 del Guadalajara todo comenzó hace una semana en la goleada sobre el Morelia. En esa noche metió uno de los seis tantos del chiverío. Ayer, aprovechó la inercia del momento para amedrentar a los defensores del Atlas y vencer al arquero Jorge Bava en un par de ocasiones.

La habilidad del atacante le dio al Rebaño Sagrado la cuarta victoria consecutiva en el Clásico regional.

Los rojinegros perdieron la brújula del juego muy rápido. A los cinco minutos de iniciado el cotejo ya estaban abajo en el marcador. Nada más favorable para un equipo como las Chivas, con tantos jugadores correlones, capaces de convertir el contragolpe en un arma letal.

Miguel Angel Brindisi pagó la soberbia de tener en la banca a Diego Colotto y Juan Carlos Medina, dos de los hombres de mayor peso entre los Zorros.

Durante la segunda mitad, el Atlas ganó en posesión del balón y actitud hacia su rival. Pero el resultado no fue nada favorable.

Entonces se apareció Bravo... Oportuno, contundente. El delantero aprovechó otro error de la zaga local, no falló, sentenció el juego y gritó... Festejó con los brazos en alto, agradeciendo al Jalisco