La Jornada
Con el TLCAN, Estados Unidos logró que México echara por tierra una legislación que garantizaba la presencia del cine mexicano en las salas del país, pero esto fue el banderazo que cambió las condiciones de exhibición y la liberación del precio que en la actualidad es de 50 pesos, dijo Fons
México, D.F..- El México real ha estado ausente de las pantallas en las últimas décadas porque la industria cinematográfica con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sólo ha favorecido la exportación.

Estados Unidos con el cine de Hollywood ha logrado apoderarse de casi todas las salas del mundo y ha generado el desmantelamiento de la cinematografía nacional.

Lo anterior fue señalado durante el foro México y el mundo actual, que organiza "La Jornada" y Casa Lamm, que este lunes abordó el tema: El impacto del neoliberalismo en la cultura mexicana: el desmantelamiento de la cinematografía nacional.

En el Centro Cultural de Casa Lamm, el cineasta Jorge Fons señaló que "si uno observa las programaciones de cine de cualquier país encontrará que no se exhiben cintas de la cinematografía mundial y tampoco las nacionales de los respectivos países. Solamente se exhibe el cine de Hollywood porque Estados Unidos ha logrado apoderarse de casi todas las salas de cine del mundo".

Abundó que con el TLCAN, Estados Unidos logró que México echara por tierra una legislación que garantizaba la presencia del cine mexicano en las salas del país, pero esto fue el banderazo que cambió las condiciones de exhibición y la liberación del precio que en la actualidad es de 50 pesos.

También explicó que ante la ausencia forzada de cintas nacionales, los mexicanos cada día que pasa son "víctimas de la ideología" estadunidense que va implícita en los productos hollywoodenses.

Para el cineasta mexicano, en la mecánica del fenómeno de la globalización del neoliberalismo surge un cambio que aniquila conceptos como soberanía, nacionalismo y democracia.

"El cine es una industria que sufre lo que han padecido la mayoría de las industrias nacionales porque se ha favorecido a la industria de exportación. El cine mexicano hace intentos para crear productos de exportación sin éxito, porque al ponernos el traje del rey nos queda grande.

"Ya perdimos nuestra voz y el lenguaje. Existe un divorcio de nuestro cine con la gente. Los mexicanos prefieren pasarla bien con las películas masivas que se hacen en Hollywood. Perdimos ese sentido crítico de saber a qué le entramos y a qué no le entramos", sostuvo Fons.

Asimismo señaló que la hegemonía de dos partidos, el poder de la televisión y de los grandes empresarios, han llevado al país hacia un caos en donde la cultura ha perdido "su color".

El director de 6dejulio, Carlos Mendoza, al referirse al tema de la censura, dijo que "el México real ha estado prácticamente ausente de las pantallas en las últimas décadas" porque las producciones sólo responden al contexto de la Condesa o Coyoacán, lugar donde viven varios cineastas.

Mendoza explicó que la eliminación de la problemática social en las cintas, en gran parte se debe a que el gobierno "conocía de sobra el peligro del cine como instrumento de propaganda".

Isis Saavedra Luna, autora del libroEntre la ficción y la realidad. Fin de la industria cinematográfica mexicana 1989-1994, detalló que el desmantelamiento del cine mexicano empezó con su inclusión en el TLCAN como mercancía de entretenimiento y no como un patrimonio cultural.

.La profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Xochimilco, señaló que en 1992 se aprobó la nueva Ley Cinematográfica y cuando entró en vigor se abrió el mercado del cine y se eliminó toda medida proteccionista.

En su intervención, Saavedra detalló la privatización de la Compañía Operadora de Teatros (COTSA), que se vendió en paquete sus salas de cine, el periódico El Nacional y los Estudios América y un canal de Televisión, a Ricardo Salinas Pliego, así como Imcine pasó a depender del recién creado Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA).