Lorca llega al teatro de la mano de "Ainadamar" y Peter Sellars
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"Ainadamar" es un repaso a la vida y a la muerte de García Lorca a través de los recuerdos de Margarita Xirgu (1888-1969)
Madrid, España.- "Ainadamar", Fuente de Lágrimas, es el nombre morisco del lugar cercano a Granada en el que en los albores de la Guerra Civil española fue asesinado Federico García Lorca. Ese manantial de tristeza se traslada ahora al Teatro Real de Madrid, en una revisión de la muerte del poeta hecha desde América por el compositor argentino Osvaldo Golijov y a la que el director de escena Peter Sellars ha dado una impronta única.
"El poder de García Lorca es un poder que no sólo pertenece a España, sino a todo el mundo", manifestó hoy un entusiasmado Sellars en la presentación de la ópera de la que el Teatro Real ofrecerá diez funciones entre el 8 y el 22 de julio, en su cierre de temporada, la tercera del belga Gerard Mortier como director artístico del coliseo.
"Ainadamar" es un repaso a la vida y a la muerte de García Lorca a través de los recuerdos de Margarita Xirgu (1888-1969), amiga íntima del poeta, la mayor intérprete de Lorca de todos los tiempos y la persona que se encargó de mantener vivas sus obras en América Latina mientras la dictadura de Francisco Franco que la había mandado al exilio las prohibía en España.
Conocido por muchos por sus composiciones para películas de Francis Ford Coppola, hace ya nueve años que Golijov estrenó "Ainadamar", su primera y hasta ahora única ópera, con la que ganó dos Grammy. En 2005 la revisó y, de la mano de Sellars, llevó una sobrecogedora producción a la Opera de Santa Fe.
Ahora, tras haber recorrido Estados Unidos y alguna ciudad europea, "Ainadamar" sufre otra metamorfosis en el Teatro Real, donde la escenografía -un mural inmenso- ha corrido a cargo del pintor Gronk.
"Lorca en Madrid no podía ser igual", consideró Mortier. Los cambios están ligados a la pasión de Sellars por el propio Lorca y por la actriz Nuria Espert, considerada por muchos la heredera directa de Xirgu en la interpretación del repertorio lorquiano. De hecho, el propio Golijov pensó ya en ella cuando escribió su ópera e introdujo el personaje de una joven actriz llamada Nuria a la que Xirgu cede simbólicamente el testigo en el momento de su muerte.
"Las puertas que en el mundo entero me ha abierto Federico han sido determinantes en mi vida", decía hoy la actriz, una de las grandes del teatro español, en una presentación en la que estuvo también la sobrina del poeta, Laura García Lorca. "Sólo Shakespeare tiene ese poder de comunicación de Lorca, sólo él como Lorca puede conmover en todo el mundo".
"Con Nuria Espert, todos los días aprendo de García Lorca", la alabó Sellars. Visitar la Fundación García Lorca, donde se enfrentó a los manuscritos del poeta, y trabajar con Espert han sido dos de los momentos "más increíbles" de su vida, según dijo.
En las versiones anteriores de "Ainadamar" no había palabras de Lorca, por lo que el director estadounidense se propuso ahora de darle voz a través de la actriz española. Sobre el escenario del coliseo madrileño, Espert recitará una decena de poemas de "Diván del Tamarit", un homenaje que Lorca rindió a los poetas árabes de Granada. Sellars se encargó personalmente de seleccionarlos.
Y ahora salpican una ópera estructurada en tres imágenes, tres escenas, -"tres versiones radicalmente diferentes de un lamento lloroso", en palabras de su director musical, el argentino Alejo Pérez-, en las que el hilo conductor es el personaje de Xirgu, que se desdobla en Espert y en la soprano Jessica Rivera. Junto a ellas y entre otros, en el escenario estarán la mezzosoprano Keelly O'Connor y el cantaor español Jesús Montoya.
Abril de 1969, Teatro Solís de Montevideo. Es el momento en el que arranca la acción de "Ainadamar". Unas niñas cantan la balada de "Mariana Pineda", de Lorca, y Xirgu recuerda el momento en el que, cuarenta años atrás, estrenó esa arriesgada obra de un joven autor.
"Xirgu tenía un tesoro en su haber: que había un chico que se llamaba Federico García y supo leer sus textos y saber que era Lorca", consideró Espert.
Con una concepción del lenguaje musical como algo capaz de expresar toda la gama de experiencias humanas, Golijov (La Plata, 1960) sintetiza musicalmente en "Ainadamar" influencias clave para él: el klezmer judío, el flamenco, la música latinoamericana, el modernismo occidental del siglo XX y la música pop contemporánea. La partitura une a la parte orquestal guitarra y percusiones flamencas, efectos sonoros grabados y tratamiento electrónico directo y exige que todos los intérpretes estén amplificados por 60 micrófonos distribuidos entre ellos y el escenario.
"Ainadamar' era hasta ahora una pequeña muestra del perfume de lo que es la figura de Lorca. Con esta nueva y -creo- definitiva versión se nos abre esta maravillosa posibilidad de estremecernos con la poesía de Federico", sentenció el director musical Alejo Pérez.