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¿Detectar a una infiel?, difícil pero no imposible

Círculo
/ 9 febrero 2021

<p>Las estadísticas indican que las mujeres son tan infieles como los hombres –y, tal vez, siempre lo han sido–, pero lo hacen tan bien que rara vez se dejan descubrir</p>

Las mujeres son mejores mintiendo... pero también dejan pistas reveladoras. ¿Siente que, sobre sus cejas, comienzan a crecerle unas protuberancias muy lindas? Puede que se trate de unos cuernos muy 'fashion', así que lea este artículo si quiere estar seguro.

Las estadísticas indican que las mujeres son tan infieles como los hombres –y, tal vez, siempre lo han sido–, pero lo hacen tan bien que rara vez se dejan descubrir.

Es que una mujer infiel es prácticamente indetectable porque ellas son mucho más cuidadosas a la hora de sacar los pies del plato. Mientras un infiel deja huellas por todos lados (marcas de rouge, llamadas a medianoche, recibos de hotel), una infiel cuidará de los detalles de la aventura extramarital incluso desde antes que comience.

Sin embargo, un marido realmente avisado y observador podrá leer los signos de la infidelidad, aunque para eso deberá fijarse, más que en los signos materiales, en las señales subjetivas. Más que un detective privado o escenas de celos o frenéticas revisiones de sus pertenencias, servirán las preguntas estratégicas y la observación silenciosa e inteligente. Algunos tips.


¡Esos nervios!: Una persona que miente siempre sufre un cambio, por muy imperceptible que sea. A veces por sentimiento de culpa o por la inseguridad de no poder sostener la mentira. ¿Su pareja tiene tartamudeos repentinos o cambia de tema abruptamente? ¿Está de mejor humor o, al revés, tiene arranques de irritabilidad. Póngase alerta.

Observe sus vínculos: No, no se fije en el amigo más efusivo, sino en aquel al que parece ignorar más. Por lo general, una infiel trata de despistar al marido –o a los inoportunos observadores– exagerando su efusividad con un amigo nada peligroso, y más bien hace como que ignora por completo a su verdadero amante.

Las nuevas amigas: De pronto, tiene amigas que aparecen de la nada. Habla con ellas por teléfono o tiene que acompañarlas de compras. Eso sí, nunca se las presentará a usted porque no existen, son la pantalla perfecta para... el otro.

Los pequeños cambios: Los hombres rara vez se toman el trabajo de conocer realmente a su mujer, por lo que no notan las variaciones sutiles de su comportamiento. Si usted la conociera, notaría que es raro que su esposa, que siempre odió ir a fiestas, de pronto tararea una salsa de moda. No pierda de vista esos detalles.

Hágaselo difícil: Si tiene sospechas fundadas de que está sacando los pies del plato, despístela: búsquela en el trabajo a horas insólitas, llámela cuando no lo espere, acompáñela a reuniones que ella sabe que usted odia. Pero hágalo de una manera muy casual, como si fuera producto de un intento suyo por acercarse más a ella. Luego observe qué cara pone.

Las pistas en la cama: Una infidelidad femenina pocas veces tiene que ver con el sexo, así que el hecho de que ella tenga más o menos ganas no siempre significa peligro. Puede que tenga un sexo maravilloso con usted, pero busque otra forma de pasión, de misterio o cariño con el otro. Por eso, observe mejor: ¿de pronto le entusiasma el sexo oral? ¿Está con más ganas de complacerlo? ¿Anda más comprensiva que de costumbre? ¡Peligrooo!

Tiempo fuera: Una infiel no le roba, jamás, tiempo a sus hijos o a su marido. A diferencia de ellos, no cometerá el error de llegar tarde a casa o llamar para decir que tendrá una reunión de trabajo. Ella robará tiempo al trabajo, al gimnasio o a las amigas (las cuales, por supuesto, estarán en el complot).

Ojo al celular: Ella tendrá un extremo cuidado (jamás pondrá el número de su amante entre sus contactos), pero, si usted permanece atento, habrá un descuido por ahí: un mensajito sin borrar, un número raro, una llamada en el baño. No pierda de vista el aparatito que puede ser un aliado.

La trampa de la Internet: Indispensable para ser infiel, así que si ella muestra un cambio en sus hábitos en las redes sociales (lo bloquea del Facebook o del Twitter) o se muestra muy cautelosa con sus correos, sospeche...

Pero tenga cuidado y ándese con pies de plomo. Para la mayoría de varones, seguir estas pistas puede ser un esfuerzo tremendo de sutileza e intuición, cualidades que no les sobran. Además, muchas veces, estos signos pueden ser producto de la casualidad y, si se precipita, puede terminar haciendo un papelón que ella jamás olvidará. Sea culpable o inocente.


Por La República

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