Antonio Ruiz / Vanguardia
Saltillo, Coah.- Enormes territorios desérticos, cuevas y animales gigantescos era el panorama que dominaba hace miles de años en Coahuila.
Los grupos de indígenas de los Estados Unidos atravesaban la frontera para llegar a Coahuila y enfrascarse con los indios coahuiltecos, lipanes y catujanes de Coahuila, en luchas sangrientas para raptar a las mujeres.

Además de las pieles de los animales que cazaban, los alimentos que producían, peleaban por la conservación en los territorios de la entidad.

Lo anterior forma parte del contenido del libro "Las etnias que poblaron el centro, el norte y el este de Coahuila", que escribió el profesor Carlos Cárdenas Villarreal, y que en breve publicará y forma parte de los libros de texto que llevarán los estudiantes y personas interesadas en conocer la vida y arte rupestre de los pobladores que habitaron Coahuila hace miles de años.

Cárdenas Villarreal expone en su libro la vida de los coahuiltecos que poblaron el centro del Estado; los lipanes, que habitaron en la parte norte y la Serranía del Burro, y los catujanos que vivieron en el municipio de Candela.

El investigador comenta que visitó, recorrió e investigó estos lugares para conocer la vida de nuestros ancestros nómadas, como se les llama, porque no tenían un lugar fijo para vivir.

Señaló que los Catujanos vivieron arriba de la mesa de Catujanos. Este lugar pertenecía a Santiago Vidaurri, quien fue gobernador de Nuevo León y Coahuila, "y ahora los descendientes de Santiago Vidaurri son los dueños de esa región, las mismas gentes de Televisa", afirmó.

Agregó que el hombre vivía en una forma muy primitiva, en cuevas, en donde había, o bien construía frágiles chozas con garrochas de sotol, quiotes de maguey forrados de zacate o bien con las pieles de los animales de cazaban.

"Estamos hablando de 8 a 10 mil años, hasta la llegada de los europeos a América; en el 1600 llegan los españoles al norte de Coahuila.

"Hay algunos fechamientos, en Nuevo León, en el lugar que se llama Potrerillos, ahí encontraron restos de una lumbre y que al aplicarle el carbón 14 a esos tizones dieron una antigüedad de 7 mil 500 años", señaló.

Manifestó que en un rancho de Ciudad Acuña, en una cueva encontraron huesos humanos, que al aplicarles el carbón 14 en una universidad de los Estados Unidos determinaron 20 mil años de antigüedad.

"Por lo que me quedo corto al decir los 8 ó 10 mil años, porque estos pobladores convivieron con los mamuts que habitaban en Coahuila y se alimentaban de ellos", aseguró.

Incluso, hemos encontrado asociados con los huesos de los mamuts, puntas de lanza, lo que quiere decir que algunos de estos animales prehistóricos fueron cazados por los indígenas.

"También cazaban venados, osos y todo tipo de aves, cuidaban los guajolotes y los domesticaban porque de ahí obtenían las plumas para sus penachos y adornos.

"Tenían y adoraban a dioses benignos y malignos, de acuerdo a los fenómenos naturales que los azotaban; a la serpiente le temían y la adoraban, era una religión muy primitiva la que practicaban, además de la hechicería.

"Lo que más comían los indígenas en esos tiempos eran la flor de palma, el quiote de maguey, el aguamiel y que más tarde se transformó en el pulque, que también bebían.

"Por los nombres femeninos que hay en el Estado, hubo un tiempo que prevaleció el matriarcado, o sea el dominio de la mujer del grupo de indígenas", narró el investigador.

Esto, agregó, porque se sabía quién era la madre de los hijos, pero se desconocía quién era el padre, porque varios indígenas copulaban con la misma "hembra", ya que había escasez de mujeres.

En ese tiempo ya existía el fuego, que era una defensa para ellos porque la lumbre la utilizaban para calentarse en el invierno y ahuyentar a los animales.

En San Antonio de los Alamos, del municipio de Sierra Mojada, agrega, hay una cueva en donde están dos chamanes aparentemente cuidando el lugar y ahí los antepasados hacían sus ceremonias religiosas, tal vez una vez al año.

"Al morir uno de los integrantes del grupo hacían gigantescas ceremonias, danzaban, lloraban y colocaban a los muertos en las cuevas para evitar que los animales los devoraran.

El arte rupestre

"Siempre luchaban para defender los lugares donde cazaban los animales como los mamuts, venados, osos, conejos, liebres, aves, así como los manantiales de agua.

"Aparte venían grupos de indígenas de los Estados Unidos a luchar contra los indígenas de Coahuila para robarles las mujeres, pieles de los animales que habían cazado y alimentos.

"Los indígenas se defendían también con arcos, flechas y lanzas, por lo que las luchas eran violentas, con algunos muertos y heridos", afirmó.

Pero afortunadamente, indicó, también se dedicaban al arte rupestre en el invierno, porque era cuando pasaban más tiempo protegiéndose del frío.

El arte rupestre más reciente fue el ecuestre, donde predominan los caballos, o sea en el 1600, cuando llegan los españoles, que fueron quienes trajeron el caballo.

"Lo que más admiro de estos pobladores primitivos de Coahuila es el mensaje que nos dejaron en las rocas, cuevas, cuevas mortuorias donde colocaban al hombre y la mujer cuando morían, y les dejaban todo lo que utilizaban en vida.

"Y como es el desierto, se ha conservado todo lo que ellos usaron, como huaraches, taparrabos, tapetes y otros artículos.

"He explorado por lo menos 15 cuevas mortuorias en el Estado de Coahuila, además hay 500 sitios de arte rupestre, petroglifos y pinturas. Sólo en Ramos Arizpe hay 300 sitios de artes rupestres", terminó diciendo.