Madrid, España.- El coche bomba que utilizó el grupo armado ETA en el atentado que perpetró ayer contra una casa cuartel de la Guardia Civil de el País Vasco, con un saldo de un guardia muerto y cuatro heridos, habría sido cargado y montado en Francia, donde el vehículo fue robado hace un mes, según fuentes de la investigación.
Las mismas fuentes, citadas por medios españoles, dijeron que los responsables de la lucha antiterrorista sospechan que el vehículo, una furgoneta Citroen Berlingo, fue introducido a España por miembros del "comando Vizcaya", al que se atribuyen varios de los atentados cometidos en los últimos meses.

La explosión del coche bomba, cargado más de 100 kilógramos de explosivos, ante la casa cuartel de la Guardia Civil de Legutiano, a unos 15 kilómetros de la capital vasca de Vitoria, causó la muerte de un guardia y heridas a otros cuatro.

En contra de lo que suele ser habitual en ETA, esta vez el grupo armado no dio ningún aviso de bomba, por lo que no hubo posibilidad de evacuar el cuartel, semiderruido por la deflagración.

De hecho, el agente que murió en el atentado, Juan Manuel Piñuel, de 41 años y padre de un hijo de seis, se encontraba de guardia y fue sorprendido por la explosión cuando alertaba al centro operativo de seguridad de Vitoria sobre la existencia de una furgoneta sospechosa frente al cuartel.

La furgoneta fue robada con las llaves puestas en una localidad del departamento francés de Haute Vienne, el 16 de abril pasado, cuando estaba aparacada ante un taller de reparaciones, según la Gendarmería francesa.

La descripción de la llave y del llavero del vehículo que hizo su dueño ante la policía se corresponde con los encontrados ayer por la policía española en el auto Peugeot 306 que utilizaron los autores del atentado para darse a la fuga y que abandonaron cerca del lugar de los hechos.

Los terroristas tenían todo dispuesto para incendiar el auto, pero aparentemente falló el dispositivo conectado a una garrafa de gasolina. La policía encontró posteriormente el vehículo intacto.

Las investigaciones están centradas, precisamente, en este segundo vehículo, que había sido robado el 14 de abril en Barango, un pueblo del País Vasco.

Las cámaras de seguridad de la casa cuartel muestran cómo el terrorista que conducía la furgoneta bomba, que el rostro cubierto por un pasamontañas, abandonó el vehículo y se subió en el otro auto, en el que abandonó precipitadamente el lugar. El artefacto hizo explosión apenas 45 minutos.

Las imágenes no aportan mayores detalles sobre los terroristas, pero el pasamontañas, las llaves de la furgoneta y otros elementos fueron hallados en el auto. La policía está buscando huellas o posibles restos de ADN para identificar a los terroristas.

Miles de españoles rindieron hoy homenaje al guardia asesinado, Juan Manuel Piñuel, en concentraciones silenciosas convocadas por la Federación de Municipios y Provincias frente a los ayuntamientos de todas las ciudades de España.

La vicepresidenta primera del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, el jefe de gobierno del País Vasco, Juan José Ibarretxe, y los ministros del Interior y Defensa, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, respectivamente, presidieron la concentración realizada frente al Parlamento vasco en Vitoria.

Previamente, en el funeral celebrado en la catedral de Vitoria por el guardia civil asesinado, Juan Manuel Piñuel, de 41 años, el obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi, condenó ernérgicamente "a los autores materiales y a los colaboradores" del atentado perpetrado en la localidad de Legutiano y que causó heridas a otros cuatro guardias civiles.

"¿Para qué ha servido este acto criminal? ¿Con estas acciones se sirve al bien del pueblo vasco? ¿Hasta cuándo va a durar entre nosotros la lacra del terrorismo?", preguntó el obispo Asurmendi en la homilía del funeral, al que también asistieron los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia.