Redacción
Cuatro galaxias que están chocando, divisadas por el telescopio espacial Spitzer de la NASA y los telescopios terrestres WIYN y MMT, se unirán entre sí en el futuro en una singular y monstruosa galaxia con 10 veces la masa de la nuestra, la Vía Láctea. Este raro avistamiento proporciona una insólita y valiosa ventana a cómo se forman las galaxias más masivas del universo.
Las colisiones entre galaxias, o fusiones, son comunes en el cosmos. La gravedad provoca que algunas que están cercanas entre ellas se encadenen gravitatoriamente y al final se unan, en un proceso de millones de años.

Aunque algunas de las estrellas en las galaxias que se fusionan son arrojadas hacia el exterior como si fuesen granos de arena esparcidos por un impacto, tienen mucho espacio entre sí y sobreviven al proceso. Nuestra Vía Láctea y la galaxia de Andrómeda están acortando la distancia que las separa y se unirán en una sola galaxia dentro de unos cinco mil millones años.

Las fusiones entre una galaxia grande y varias pequeñas, llamadas fusiones menores, están bien documentadas. Por ejemplo, una de las fusiones menores conocidas con más detalle está ocurriendo entre una galaxia masiva y docenas de pequeñas galaxias atrapadas en su "telaraña" de gravedad. Los astrónomos también han sido testigos de fusiones mayores en pares de galaxias similares en tamaño. Pero hasta ahora no había sido vista ninguna fusión mayor múltiple entre grandes galaxias.

La nueva fusión cuádruple se descubrió durante un estudio de un cúmulo distante de galaxias, denominado CL0958+4702, localizado a casi cinco mil millones de años-luz de distancia. Las cuatro son galaxias elípticas. Tres de ellas son aproximadamente del tamaño de la Vía Láctea, mientras que la cuarta es tres veces mayor. Muchas de las estrellas de esas galaxias son viejas.

Análisis posteriores de un inusual penacho luminoso en la zona revelaron que está formado por miles de millones de estrellas viejas. Alrededor de la mitad de las existentes en este penacho caerán dentro de las galaxias. Cuando la fusión se complete, ésta será una de las galaxias más grandes del universo.

Las observaciones del Spitzer también muestran que la nueva fusión carece de cantidades apreciables de gas. Los teóricos predicen que las galaxias masivas crecen de varias maneras diferentes, incluyendo las fusiones ricas en gas y las pobres. En las primeras, las galaxias están rebosantes de gas, que se acumula en "grumos", formándose así nuevas estrellas. En las fusiones pobres en gas, no se forman estrellas nuevas, o al menos no en cantidades significativas. El Spitzer sólo divisó estrellas viejas en el encuentro cuádruple, lo que sugiere una fusión pobre en gas.

Algunas de las estrellas dispersadas en la monstruosa fusión vivirán en áreas aisladas fuera de las fronteras de cualquier galaxia. Tales estrellas abandonadas, teóricamente podrían contener planetas. En ese caso, el cielo nocturno de tales planetas sería bastante diferente del nuestro. Desde esos mundos, sus hipotéticos habitantes verían menos estrellas que nosotros y en cambio percibirían galaxias de manera más prominente. (Con informacion de YALE)