Armando Fuentes Aguirre "Catón"
Daniela, mi nieta pequeñita, me llama con voz de un año y meses. Haciendo un ademán de reina me dice en forma imperativa: - "Men".

Eso quiere decir: "Ven". Y yo voy, claro, rendido por esa suprema forma del amor que es la obediencia, o por esa suprema forma de obediencia que es el amor.

Ella me toma de la mano, me lleva al jardín y me muestra esta flor, y esta otra, y aquélla.

Háblame como ahora, Dani. Seguiré tu voz como se sigue a un ángel que anuncia la cercanía del Cielo.
Daniela, mi nieta pequeñita, me llama con voz de un año y meses. Haciendo un ademán de reina me dice en forma imperativa: - "Men".

Eso quiere decir: "Ven". Y yo voy, claro, rendido por esa suprema forma del amor que es la obediencia, o por esa suprema forma de obediencia que es el amor.

Ella me toma de la mano, me lleva al jardín y me muestra esta flor, y esta otra, y aquélla.

Háblame como ahora, Dani. Seguiré tu voz como se sigue a un ángel que anuncia la cercanía del Cielo.

Sigue llamándome siempre. Dime: "Men". "Si tú me dices `Men' lo dejo todo"... ¡Hasta mañana!...