Ricardo Alemán
En el secuestro de Diego Fernández de Cevallos una pregunta resulta clave. ¿Por qué Diego?

¿Por qué fue secuestrado el queretano? ¿Por qué no otro potentado, de los racimos que ha producido el empobrecido México? ¿Por qué no otro político...?
En el secuestro de Diego Fernández de Cevallos una pregunta resulta clave. ¿Por qué Diego?

¿Por qué fue secuestrado el queretano? ¿Por qué no otro potentado, de los racimos que ha producido el empobrecido México? ¿Por qué no otro político...?

Detrás de esas interrogantes, muchos buscan pistas. Lo hacen peritos locales y foráneos; policías de distintas partes del mundo, quienes junto con cercanos a Diego parecen haber llegado a una primera conclusión. Más allá de su desenlace, el secuestro cobró su primera víctima, desde el momento en que se ejecutó. Y esa víctima se llama Diego Fernández de Cevallos. ¿Que es una conclusión absurda?

En efecto. ¡Es una conclusión absurda! Pero también puede ser certera. ¿Por qué? Porque luego de preguntarse sobre las razones que movieron a los autores intelectuales del plagio, los conocedores del tema plantearon una primera hipótesis. Secuestraron a Diego, "porque el objetivo era Diego". ¿Y? ¿Cuál es la novedad?

Es decir, que a los autores intelectuales del secuestro les habría interesado -como primer objetivo-, partir por la mitad a Diego, hacerle sentir en carne propia que las armas que lo construyeron, lo encumbraron y lo hicieron el todopoderoso -el derecho, la política, sus habilidades para la negociación, y el poder infinito y el dinero-, no sirven para nada en el "México real", el de la violencia y el crimen.

Algo así como una venganza, pero no del "ojo por ojo", sino que va mucho más allá. Pretende someterlo, humillarlo, doblarlo en su arrogancia y soberbia. Esa hipótesis se confirmaría no sólo con la fotografía que los secuestradores difundieron por internet -en donde se percibe a un Diego sin derechos elementales; privado de su libertad, pertenencias, golpeado, sometido, desnudo y humillado-, sino con todo lo que significa para la conciencia y la psique, haber sido privado de la libertad, sometido, desnudado, golpeado privado de la vista.
Los que conocen a Diego dicen que la experiencia puede resultar no sólo dolorosa para Fernández de Cevallos, sino que puede ser extrema. Y eso lo saben los autores intelectuales del secuestro. Así, la primera víctima habría sido el propio Diego, otrora invencible abogado, poderoso político, infalible negociador, acaudalado hombre de poder capaz de negociar gobiernos y carreras políticas.

No pocos amigos de Diego confirman que más allá del desenlace, del dinero para el rescate, que un eventual mensaje político al gobierno, el objetivo parece haber sido acabar con Diego. Y pudieron haberlo logrado.

EN EL CAMINO

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