Javier Vargas Pereira
El ajedrez estuvo presente de muchas maneras antes, durante y después de la Revolución Mexicana.

Cuando ocurrieron los dramáticos acontecimientos que culminaron con el asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, el embajador de Cuba, Manuel Márquez Sterling, brillante ajedrecista en su país, hizo lo posible por salvarles la vida. Meses antes, este valiente diplomático había obsequiado al presidente Madero un juego de ajedrez de maderas preciosas.
El ajedrez estuvo presente de muchas maneras antes, durante y después de la Revolución Mexicana.

Cuando ocurrieron los dramáticos acontecimientos que culminaron con el asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, el embajador de Cuba, Manuel Márquez Sterling, brillante ajedrecista en su país, hizo lo posible por salvarles la vida. Meses antes, este valiente diplomático había obsequiado al presidente Madero un juego de ajedrez de maderas preciosas.

También José María Pino Suárez fue, en su natal Yucatán, dirigente del ajedrez local y destacado jugador.

La Revolución Mexicana fomentó el juego ciencia especialmente en los cuarteles. Era considerado un inmejorable medio de instrucción. Por eso varios de sus protagonistas lo jugaban. Uno de ellos fue el Coronel José Joaquín Araiza, quien había combatido junto al general Alvaro Obregón. Llegó a ser campeón nacional durante 25 años. En su brillante carrera compitió con los mejores jugadores de la época, incluido el campeón mundial Alexander Alekhine, a quien derrotó en 1929.

Otro gran ajedrecista revolucionario fue el general Joaquín Amaro, quien en 1910 se unió a la causa de don Francisco I. Madero y en tres periodos siguientes ocupó la Secretaría de Guerra y Marina. En 1932 fue elegido presidente de la Federación Mexicana de Ajedrez. Consideraba el juego ciencia como una herramienta educativa. Al asumir la presidencia de la Federación dijo: "El ajedrez posee un fondo netamente científico, viene a crear una escuela de concentración mental y constituye, por tanto, un magnífico factor educativo del pensamiento humano. Es por ello que nosotros, me refiero al elemento militar que cultiva el juego, sentimos en él un maestro más en nuestra carrera".

La siguiente partida es parte de la historia del ajedrez mexicano. En ella el coronel carrancista José Joaquín Araiza, vence al campeón mundial mediante la activación de todas sus fuerzas, la ganancia de una pieza y la oportuna captura de un peón pasado.

rjavier_vargas@terra.com.mx