Francisco Martín Moreno
A Monsi, querido Monsi, hermano querido.
A Monsi, querido Monsi, hermano querido.

Si queremos realmente evaluar la importancia del turismo en una economía, vale la pena echar una ojeada a los países más competitivos en la fabulosa industria sin chimeneas. España ingresó 67 mil millones de dólares en el año 2008 y Francia 65 mil millones de dólares. ¿Y México.? México obtuvo únicamente tristes, muy tristes 13 mil millones de dólares en el 2007, a pesar de contar con 32 lugares honrados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, sólo superados por Italia en riquezas culturas y ecológicas. Las playas mexicanas del Caribe, del Golfo o del Pacífico son infinitamente superiores a las de la Costa Brava o a las del Mar Cantábrico, de la misma manera en que la temperatura del agua de nuestros litorales es mucho más caliente y agradable que cualquier europea. Además de nuestras playas contamos, a lo largo de nuestras costas, con tesoros precolombinos comparables con cualquiera de las siete maravillas del mundo. Las culturas maya y olmeca son un privilegio para la vista y el conocimiento no sólo para los mexicanos, sino para cualquier otro visitante foráneo. ¿Quién cuenta con un Bonampak, un Chi-Chen o unas Lagunas de Montebello? Nuestra riqueza arqueológica y ecológica resulta incomparable, para ya ni hablar de las instalaciones hoteleras existentes a lo largo de la Riviera Maya, a la altura de las mejores del mundo.

Además de nuestras playas de talco, de nuestras aguas cálidas y gratificantes, de nuestro envidiable acervo precolombino, todavía tenemos una comida yucateca o veracruzana, poblana y oaxaqueña que competiría con la que fuera, además de nuestros bailes, cantos y ancestrales tradiciones folklóricas, sin olvidar, en ningún caso, nuestra exquisita comida y la conocida cortesía mexicana que provocaron el arribo de 13 millones provenientes del extranjero en el 2007, mientras que Francia, claro Francia, ¿por qué compararnos con menos?, fue visitada por 82 millones de personas. ¡82!

Si además de nuestras costas y tesoros, folclor, simpatía, musicalidad y fabuloso medio ambiente, todavía contamos con ciudades coloniales como Oaxaca, Guanajuato, Mérida y Zacatecas, entre otras tantas más, resulta evidente que poseemos una gran fortuna turística, entonces, ¿por qué captamos una quinta parte de divisas que España o Francia o una séptima parte de lo que percibe Estados Unidos? ¿Vamos a comparar un mole poblano o una regia torta con una hamburguesa de Mc Donald's o un ceviche de pescado mazatleco con un Fish and Chips, insípido y desabrido o el jarabe tapatío o el baile del venado o los Indios Voladores de Papantla con las sardanas catalanas? ¿Quién compite con nuestros mariachis? De acuerdo a nuestro gigantesco patrimonio turístico, 13 mil millones de dólares resulta una cifra francamente insignificante.

Otro argumento:

En el mundo existen 120 países que cuentan con casinos. ¿México estará esperando el fallecimiento de Castro para empezara instalar casinos? Cuando muera el coma-andante, si es que tal evento llega a darse, van a construir decenas de casinos en Cuba, tal y como acontecía antes del arribo de este perverso tirano que tiene estrangulado a su país y entonces nos arrebatarán miles de millones de dólares invertidos en grandes hoteles y condominios, campos de golf, muelles y puertos, además de una buena parte del ingreso turístico mundial que no llegará a México por la mojigatería y prejuicios de los legisladores mexicanos, quienes todavía piensan cerrilmente que los casinos acarrearán prostitución y drogas. De abrirse los casinos en México obtendríamos una derrama económica de más de 15 mil millones de dólares, a los que habría que adicionar una cantidad similar anual a partir del momento en que los visitantes extranjeros conocieran de estos atractivos existentes en casi todo el planeta. ¿Qué tal si las Islas Marías, Cozumel e Isla de Mujeres dejaran de ser cárceles y se convirtieran en un paraje mágico con las mismas compañías hoteleras que ya operan en la Riviera Maya y contaran, además, con casinos, aeropuertos, grandes clubs de yates, fraccionamientos y se convirtieran en estupendos centros de recreo a nivel mundial, en lugar de ser un reclusorio? Crearíamos polos de desarrollo en los que concurriría la inversión extranjera y nacional para crear empleos, riqueza, pagar impuestos, además de todo género de ventajas económicas, sociales y culturales.

¿Por qué México no puede contar con 70 mil millones dólares de ingresos turísticos al año y superar a Francia y España creando, además, 40 escuelas de turismo, cuyos estudiantes graduados tendrían garantizado un empleo al terminar su carrera? Es la hora de hacer una alianza entre las empresas y las escuelas para abastecer con personal calificado a las corporaciones dedicadas a la explotación de nuestro patrimonio turístico.

Espero que el próximo sexenio llegue a la Secretaría de Turismo un auténtico empresario, un promotor que multiplique por 3 el 9 por ciento del PIB que implican los actuales ingresos por turismo. Tenemos las herramientas para salir de la inmovilidad y rescatar a millones de mexicanos de la miseria y, sin embargo, las dejamos guardadas en un cajón. ¡Ah, mecsicanos.!

fmartinmoreno@yahoo.com
conferenciasmartinmoreno@yahoo.com