Esperanza Dávila Sota
La Plaza de Armas de Saltillo luce en su parte central una fuente de agua, conocida como la fuente de las ninfas. Este año cumple 100 años de existencia.

Fue un obsequio que las colonias extranjeras hicieron a la ciudad, precisamente en la celebración del primer centenario de nuestro país como nación independiente y soberana. La fuente tiene su historia.
La Plaza de Armas de Saltillo luce en su parte central una fuente de agua, conocida como la fuente de las ninfas. Este año cumple 100 años de existencia.

Fue un obsequio que las colonias extranjeras hicieron a la ciudad, precisamente en la celebración del primer centenario de nuestro país como nación independiente y soberana. La fuente tiene su historia.

Las colonias extranjeras eran un grupo de alemanes, ingleses y franceses residentes en la ciudad. Ellos se unieron para hacer el regalo, y la fuente se mandó pedir a Europa, probablemente a Francia. Ese tipo de fuentes se hacían por pedido y eran muy comunes en aquel país, donde todavía hoy se pueden apreciar algunas muy semejantes a la que existe en Saltillo. De estilo neoclásico y fundida en bronce, se instaló primero en la Alameda, del lado norte, en lo que entonces se conocía como "alameda vieja", y muy probablemente se colocó antes de 1910, según se aprecia en una vieja fotografía, en cuyo fondo se ve un edificio de varios pisos, al parecer todavía en construcción. Dicho edificio no puede ser otro más que la Escuela Normal, cuya construcción se inició en 1906 y se inauguró, totalmente terminado, el 5 de febrero de 1909.

Originalmente, la fuente tenía en el piso una pileta de bronce, de unos 40 centímetros de altura, adornada con un broquel que tenía leones en relieve, y que servía como recipiente para el agua. Existe una buena fotografía de don Alejandro V. Carmona en la que se ven la fuente y la estatua del general Ignacio Zaragoza casi en línea recta en el mismo pasillo de la Alameda, posiblemente en los años 20, ya que en 1930, la fuente fue trasladada a la Plaza de Armas "para su mayor lucimiento", según menciona en el informe de la administración municipal de ese año, el presidente don Higinio Dávila, y se ubicó en el centro, en el lugar del antiguo y clásico kiosco en el que ofrecían sus serenatas las bandas militares primero y luego la Banda de Música del Estado.

Cuando en 1977 el gobernador Flores Tapia remodeló el Palacio de Gobierno, la fuente también fue intervenida. La pileta de bronce desapareció, y en su lugar se puso una pileta más honda, de cantera, y una base también del mismo material, que sostiene lo que quedó de la fuente original: su parte principal, con su columna a cuyos lados están sentadas las ninfas, y el platón superior, en él se encuentra grabada la leyenda "1810 Colonias Extranjeras 1910". Con esa remodelación, la fuente creció enormemente en altura.

A propósito de la fuente de las ninfas, en internet pueden verse unas fotografías muy bellas tomadas por Javier Mariscal, en las que por obra de la perspectiva y una lente suspicaz, una de las ninfas aparece casi integrada a la portada de la Catedral, en un bello contraste: piedra-bronce, barroco churrigueresco- neoclásico, mexicano-europeo.

En cuanto a Alejandro V. Carmona, a cuya cámara se deben una serie de muy buenas fotografías del Saltillo de la primera mitad del siglo 20, merece columna aparte. Pero es muy cierto que sus fotografías, aunque del dominio público porque en su tiempo se vendieron como una colección llamada "Saltillo en el bolsillo", son una valiosa fuente de información para quien busque saber cómo era el paisaje urbano de nuestra ciudad en esos años.

edsota@yahoo.com.mx