QUERIDA ANA:
Mi hija se ha comprometido con un hombre que no es de mi agrado para nada. Ella tiene 31 años y él 38. Ninguno de los dos se ha casado nunca. Él aparentemente es bueno, pero yo, con mi experiencia, me doy cuenta de que no es así. Debo admitir que no hay motivo fuerte para mi rechazo, tiene un buen trabajo, no tiene vicios, la trata bien, pero no lo quisiera en mi familia.

Tengo dos hijas más y un hijo, el hijo y una de las hijas ya están casados, y si esta hija se casa, como parece que así será, me quedará una soltera.
QUERIDA ANA:
Mi hija se ha comprometido con un hombre que no es de mi agrado para nada. Ella tiene 31 años y él 38. Ninguno de los dos se ha casado nunca. Él aparentemente es bueno, pero yo, con mi experiencia, me doy cuenta de que no es así. Debo admitir que no hay motivo fuerte para mi rechazo, tiene un buen trabajo, no tiene vicios, la trata bien, pero no lo quisiera en mi familia.

Tengo dos hijas más y un hijo, el hijo y una de las hijas ya están casados, y si esta hija se casa, como parece que así será, me quedará una soltera.

Yo me quedé sola con mis hijos hace bastantes años. Mi esposo se fue de la casa cuando ellos eran adolescentes y tuvimos que hacerle frente a todos los compromisos y problemas económicos y de todo tipo, ellos y yo solos. Afortunadamente ninguno es malo, no tienen vicios, tienen sus problemas, pero son buenas personas. Eventualmente ven a su papá y no le reclaman nada.

No sé qué más decirle a mi hija aparte de lo que le he dicho para que no se case con ese hombre. No me hace caso. Dice que estoy equivocada, que no es un santo, pero que es bueno y que se quieren. Realmente estoy muy disgustada, le digo muchas cosas a mi hija y a mis otras hijas, pero nadie me hace caso, dicen que "estoy loca" con tantas cosas que me imagino. Dicen que como mi hija que va a casarse es, junto con la hermana soltera, la que sostiene la casa de manera formal, todo lo que me pasa es que tengo miedo de los problemas económicos que pueden presentarse. Y tal vez haya algo de verdad en eso, porque como he pasado tantos apuros, le temo a la pobreza, pero también sé que mis otros hijos nunca me dejarían de ayudar.

Yo he estado algo enferma, y aunque no soy muy vieja, tengo 58 años, ya no trabajo. Durante algún tiempo me dediqué a las ventas, pero últimamente he caído en un estado de depresión que no me ayuda y estoy prácticamente sin hacer nada, casi ni en la casa.

Mis otros hijos sí están de acuerdo con el novio de mi hija, dicen que la elección es de ella y que tiene la edad suficiente para saber si le conviene o no, y que además no ha dado señales de que sea un mal hombre. Y me dicen que me tranquilice. Pero quisiera lo mejor para mi hija.

¿Qué hago Ana para convencer a mi hija de que no se case con ese hombre? No lo quiero y mi hija no me escucha. Gracias por su respuesta, que espero ansiosamente.
RECHAZO

QUERIDA RECHAZO:
Está equivocando totalmente su actitud y lo que puede suceder es que su hija se vaya apartando, alejando de usted y quizás hasta de sus hermanos.

Desde luego que es importante para los jóvenes la aprobación de los padres hacia su pareja, pero su hija tiene la edad suficiente y creo que también la inteligencia, para darse cuenta de si su novio es la persona que le conviene o no le conviene para ser el compañero de su vida. Pienso que usted, en lugar de reprobar al novio de su hija, debería buscar la manera de aceptarlo, por el bien de esa joven.

Mire, en una ocasión, hace muchos años, me escribió una señora cuyo hijo se comprometió con una muchacha que trabajaba como desnudista y la señora estaba desesperada porque de ninguna manera aprobaba la elección de su hijo. Ella ya había intentado todo para disuadirlo, pero sin resultado. Le decía que la muchacha ya no trabajaba en eso y que ya nunca iba a volver.

Yo le contesté que por el bien de la relación de madre-hijo, mejor callara ya y aceptara a la joven, porque era muy probable que la profesión de la joven no fuera lo que la haría una mala esposa, que tal vez había escogido ese trabajo por inmadurez o por una grave necesidad.

Pasó el tiempo y no me enteré si el muchacho se casó o no con esa joven. Pero un día, tres o cuatro años más tarde, recibí una carta de la señora, donde me decía que había seguido mi sugerencia de no intervenir más en la decisión de su hijo, quien finalmente se había casado con esa muchacha, que la joven había resultado ser una excelente esposa y madre, y también excelente nuera y cuñada, que todos habían acabado por aceptarla y quererla, porque era una buena mujer que quería mucho a su hijo.

Agregaba la señora, que su hijo terminó por agradecerle que ya no hubiera criticado a su novia, luego esposa, porque eso lo había tranquilizado y pudo comenzar bien su matrimonio.

Le sugiero que ya no hable mal del novio de su hija, mantenga una buena relación con ambos y si él tiene sus defectos -como todos los tenemos- será su hija quien los ponga en la debida perspectiva, los tratará con inteligencia y amor, y muy importante, que no llegue a culparla a usted si se presentan problemas entre ellos.

No enajene a su hija porque no aprueba a su novio, busque la manera de aceptarlo, porque podría suceder que ella la apartara a usted y recuerde que usted que los padres tienen una mayor influencia cuando todavía están en el cuadro.

Emociónese junto con su hija por su próximo matrimonio. Siéntase feliz en unión con ella. Le puedo asegurar que todos van a sentirse muy contentos. ANA