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Beatriz Rojo Polo, periodista de El Universal, en un recorrido por las más prestigiosas boutiques de la Ciudad de México encontró cuáles son los pasos que debemos seguir al momento de comprar un abrigo nuevo.
"Cuando tenía ocho años tuve un abrigo que me encantaba, de paño inglés, con cuello de terciopelo y unos botoncitos que permitían abrochar la prenda sin oprimirte por completo.

"Hasta hace poco pensé que nunca tendría uno parecido o, al menos, semejante, pero tras un exhaustivo estudio de mercado y unas cuantas horas observando las colecciones de los diseñadores de moda, conseguí aprender mucho de una prenda que, de ser la más acertada, consigue conferirte un total glamour", afirmó Rojo Polo.

Antes que nada, es muy importante que a la hora de elegir un abrigo olvides las tendencias de moda, pasarelas y toda la parafernalia fashion, y que recuerdes que tu silueta no es la de esas andróginas y flacuchas supermodelos.

Piensa cuánto estás dispuesta a gastar y sé consciente de que más vale invertir un poco más de dinero y asegurarte de que el abrigo tenga un buen corte y siente bien, que comprarte uno que parezca rescatado del armario de tu ex novio de 1.90 metros de estatura.

¡Mira bien el reverso!

Analiza la prenda por dentro y por fuera. Un forro fuerte y resistente es esencial; debe verse bien, ser bonito y ajustarse a la perfección a tu figura.

Además, debe adaptarse a la tela del abrigo, pues si el interior queda suelto, el efecto total será el de un abrigo de escasa calidad que no favorecerá a su portadora.

Cuando estés eligiendo haz una composición mental de con qué lo llevarás e imagina al menos tres atuendos que casen bien con él.

Es importante que hagas esto por dos motivos fundamentales, en primer lugar para saber si realmente lo usarás o no, pues se trata de una prenda que va siempre acompañada y, en segundo lugar para acertar con la talla, no es lo mismo que te compres un abrigo para lucirlo exclusivamente con trajes de noche, que suelen estar confeccionados en telas ligeras como la gasa, el crepé o el raso, a que pretendas ponértelo con un suéter de lana gorda.

Como consejo personal te recomiendo, en cuestión de tamaño, que siempre es mejor que sobre a que falte. Sé generosa y compra una talla más, de este modo te aseguras de que el abrigo será todo lo versátil posible.

Llegamos a la parte del aspecto, tacto y color. Tienes que comprobar cómo se ve y sienta tu abrigo. Imprescindible elegir uno de tela estupenda.

Calvin Klein basa el precio total de sus abrigos en relación a la tela utilizada, prescindiendo de añadirle un costo adicional por el diseño.

Nunca subvalores un buen material y elige siempre lana pura, cashmere, cuero o paño.

Huye de los tejidos sintéticos con elastane, el plástico o las imitaciones de piel, pues aunque creas que no se nota, sí se ve, y mucho.

La importancia del color

Aunque te hayas enamorado locamente de un abrigo rosa fucsia, ten sentido común y elige un color que verdaderamente favorezca a tu piel y color de ojos y cabello.

Las rubias pierden lustre con colores como el rosa o verde, sin embargo se ven muy bien con marrones, rojos o berenjenas.

Los colores pastel son una buena elección para mujeres muy blancas. Aunque estos últimos los debes mezclar con accesorios coloridos para dar un poco de alegría al conjunto.

Unos aretes grandes o una bufanda de colorines pueden ayudar a levantar un modelo muy simple.

Las castañas o pelirrojas lucen muy bien con tejidos como el tweed, los terciopelos, el marrón chocolate o incluso estampados brocados. La seriedad en los colores permite lucir tejidos más suntuosos.

Por último y no menos importante: acuérdate de cuidarlo, guárdalo con bastante espacio en tu armario, cubierto con una bolsa y al final de la temporada llévalo a la tintorería.

Para terminar, no te deprimas cuando muera definitivamente, pues la edad aproximada de un abrigo es de tres años.