Notimex
El 60 por ciento de las armas ilegales en México son de fabricación estadounidense.
México.- El crecimiento del tráfico de armas en México procedentes de Estados Unidos, así como las estrategias para frenarlo, tendrán que ser dos de los temas que aborden los presidentes de México, Felipe Calderón, y de Estados Unidos, Barack Obama, en su próximo encuentro en la capital mexicana.

De acuerdo con especialistas y legisladores entrevistados por Notimex, el problema del tráfico de armas es un asunto de seguridad nacional para ambos países.

Ello, en virtud de que los grupos criminales y los narcotraficantes han puesto en alerta a estas dos naciones por el gran poder de fuego que han demostrado al repeler las acciones del gobierno y al enfrentarse entre ellos.

El presidente de la Comisión de Marina de la Cámara de Diputados, Manuel del Río Virgen, dio a conocer que cada minuto entra de manera ilegal al país, por la frontera norte, un arma que irá a parar a manos de algún criminal.

El legislador dijo que 60 por ciento de las armas ilegales en México son de fabricación estadounidense.

Consideró que debe haber un intercambio entre los líderes de ambos países, que dé como resultado una estrategia conjunta que permita, a partir de la visita de Obama a México, un mejor control de la frontera común para frenar el tráfico de armamento.

A su vez, la Oficina de Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF) reconoció que el problema es grave, por lo que a principios de este año encomendó a unos 100 agentes especiales y 25 investigadores de operaciones industriales a su frontera sur.

También asignó recientemente a agentes especiales en Las Cruces, Nuevo México, y Yuma, Arizona, como parte de un amplio plan para aumentar la cobertura estratégica de los corredores de tráfico de armas que operan a lo largo de la frontera.

Por su parte, Jorge Eduardo Montero Alvarez, capitán retirado del Ejército y experto en el manejo de pistolas y rifles de alto calibre, reconoció que el tráfico de armas es "un problema muy complejo" donde se ven involucradas autoridades de México y Estados Unidos.

En el caso del vecino país, aclaró, por la falta de un control estricto en el comercio de las armas, mientras que en el lado mexicano por el mal funcionamiento de sus aduanas, que "prácticamente son una coladera".

Consideró que para diseñar una verdadera estrategia contra el tráfico de armas se debe fijar una táctica de control del paso de armamento de norte a sur.

Lo anterior debido a que en la actualidad solamente existen controles para evitar el paso de drogas y de terroristas, que es de sur a norte, pero de lo que viene de norte a sur, es decir, de Estados Unidos a México, prácticamente pasa sin ninguna revisión.