Washington, EU.- Nunca en la historia presidencial estadounidense una campaña electoral será tan costosa, hasta 1.000 millones de dólares según algunos expertos.
Del simple motel al hotel de lujo cinco estrellas, de la compra de buñuelos a la reserva de aviones privados, los candidatos a la Casa Blanca empezaron a gastar de distinta forma su fabuloso tesoro de guerra, ante la proximidad de las primeras consultas electorales en Estados Unidos.

En total los candidatos acumularon unos 420 millones de dólares, desde principios de año.

Los últimos datos oficiales confirman que Hillary Clinton, la favorita demócrata, encabeza a la vez las listas de dinero recaudado y de dinero gastado.

Desde principios de año, Clinton recaudó cerca de 91 millones de dólares, y gastó más de 40, de los cuales 21 millones durante el tercer trimestre únicamente. La candidata todavía dispone de 50 millones de dólares. Y se espera que esta cifra ya de por sí extraordinaria siga creciendo.

Los reportes transmitidos a la Comisión Federal Electoral (FEC) denotan que hay campañas y campañas.

No tienen nada que ver candidatos como Clinton o Giuliani (favorito de los republicanos) que gastan fortunas en hoteles cinco estrellas, spas y aviones privados, con candidatos semidesconocidos como el republicano Duncan Hunter o el demócrata Mike Gravel, que a duras penas reunió 239.000 dólares desde el inicio de la campaña.

"No viajamos con un grupo de periodistas en un jet privado", explicó Gravel, de 77 años, ex senador de Alaska.

"Por supuesto -añadió en la cadena pública de televisión PBS- eso tiene un precio, ya que los medios no cubren mi campaña como la de otros candidatos".

Al principio de su campaña, el senador republicano de Arizona John McCain, viajaba en jet privado para acudir a sus citas electorales. Desde que sus fondos van a la baja, utiliza vuelos comerciales.

Los documentos remitidos a la FEC revelan algunos gastos incongruentes: un miembro del equipo de Clinton gastó 24,07 dólares en una tienda de buñuelos en Carolina del Sur; Ron Paul, un republicano contrario a la guerra en Irak, juntó los recibos de todas las veces que repostaba carburante durante sus largos viajes por autopista; y el demócrata Christopher Dodd gastó 520 dólares de su fondo de campaña para comprar cosméticos.

Alguno candidatos gastaron más de lo que recibieron. Es el caso del conservador Mitt Romney, uno de los favoritos del campo republicano, que gastó 21 millones de dólares durante el tercer trimestre mientras que apenas ingresaba 10 millones durante ese mismo periodo. Pero Romney puede permitirse financiar su propia campaña.

Menos conocido que Giuliani, Romney, su principal rival, gastó gran parte de su fortuna personal en anuncios difundidos masivamente en las cadenas de televisión de Iowa y New Hampshire, dos estados donde tendrán lugar a principios de enero las primeras primarias.