Manson y sus seguidores usaron ese remoto habitáculo en 1969 como guarida tras asesinar a cuchilladas a Sharon Tate, la mujer del director de cine Roman Polanski.
Los Angeles.- La búsqueda de cuerpos enterrados por el séquito del asesino Charles Manson en su rancho del Valle de la Muerte se saldó esta semana sin éxito y con cierta sensación de "decepción" entre la comitiva de veinte investigadores que peinó el lugar.

Manson y sus seguidores usaron ese remoto habitáculo en 1969 como guarida tras asesinar a cuchilladas a Sharon Tate, la mujer del director de cine Roman Polanski, embarazada de ocho meses, y a otras seis personas en la zona de Los Angeles.

Posteriormente, un miembro de la "familia" Manson sugirió que había cuerpos enterrados en el rancho Barker, localizado en Panamint Springs (California).

La banda del asesino usó ese escondrijo para aislarse de una supuesta guerra racial que destruiría la civilización moderna y a la que su líder denominó "Helter Skelter" (nombre tomado de la canción de The Beatles).

Su intención era sobrevivir al fin de los días refugiado allí para emerger posteriormente como líder de un nuevo orden mundial.

Esta semana comenzaron las labores de desentierro, a base de pico y pala bajo un sol de justicia, de cualquier objeto que pudiera tener relación con los crímenes. Durante 48 horas, noches incluidas, la esperanza se mantuvo intacta en un terreno caracterizado por sus parajes áridos y decrépitos.

Cinco fueron las zonas elegidas, donde tanto los aparatos científicos como los perros de las autoridades aparentemente respondieron al olor putrefacto de ciertos componentes químicos, pero lo único que se encontró fue un casquillo de bala del calibre 38, restos de huesos de animales y ceniza.

"Los análisis forenses indican que no hay restos humanos en el lugar ni alrededor de él", afirmó el ayudante del sheriff del condado de Inyo, Jim Jones.

Al parecer, los nidos subterráneos de ratas, las colonias de hormigas y rocas magnéticas llevaron a confusión al sofisticado equipo del laboratorio, que incluía radares y manómetros.

El sheriff del condado de Inyo, Bill Lutze, anunció que las tareas de excavación, cuya conclusión estaba prevista para el jueves, se darían por concluidas el miércoles por la noche.

Uno de los integrantes del equipo de investigación, Arpad Vass, admitió sentirse "decepcionado" y comentó que es necesario el uso de herramientas más modernas para hacer frente a una labor así.

"Obviamente, el equipamiento necesita muchas mejoras, ¿no creéis?", dijo tras comprobar que la maquinaria había hecho pensar en la posibilidad de dar con algún resto humano.

La decisión de iniciar esta investigación la tomó el detective de policía Paul Dostie, de Mammoth Lakes, dentro del condado de Nara Mono (California), cuando su perro labrador Buster, entrenado para estas labores, detectó en febrero un odor sospechoso en las zonas analizadas.

Las sospechas en torno a la posibilidad de que hubieran cuerpos enterrados en tumbas clandestinas asoló durante décadas la zona, en la que aún se conservan los restos del mobiliario empleado por Manson.

Dostie se sumó al malestar general y dijo sentirse "ciertamente desilusionado" por los resultados de lo que la población local comenzó a denominar "la gran excavación", según el rotativo Los Angeles Times.

Para Dostie, la clave de que la investigación haya sido un fracaso se debe a los límites con los que se ha emprendido la actividad, muy reducidos en opinión del detective.

"Si esto fuera una excavación completa se realizaría en espacios de diez por diez pies (tres por tres metros), no de tres por seis pies (de 0,9 a 1,8 metros)", criticó. "Pero eso no me incumbe a mí. Es decisión de la oficina del sheriff".

"No conocemos todo lo que hay ahí fuera, pero hay algo", comentó Doestie a los medios mientras las autoridades zanjaban la investigación. "¿Es posible que haya cuerpos enterrados?", se preguntó. "Claro. ¿Les merece la pena seguir gastando dinero en ello? No lo creo".