Por su parte, el presidente del comité de empresa de Opel y del foro sindical europeo, Kaus Franz, declaró en una rueda de prensa posterior a la comparecencia de Reilly que GM quiere, con exactitud, eliminar 8.684 empleos, de los cerca de 55.000 que tiene Opel/Vaxhaull en Europa.
Fráncfort, Alemania.- El consejero delegado de General Motors (GM) Europa, Nick Reilly, reiteró hoy que Opel/Vauxhall deberá reducir su capacidad de producción un 20 por ciento y suprimir unos 9.000 puestos de trabajo para mantenerse en un mercado golpeado por la crisis y altamente competitivo.

Reilly hizo estas declaraciones tras reunirse en la central de Opel, en la ciudad alemana de Rüsselsheim, con el comité sindical europeo de Opel, ante el que hizo una presentación del plan industrial que el gigante automovilístico estadounidense GM aplicará en Europa para reflotar su filial.

El ejecutivo adelantó que entre el 50 y 60 por ciento de los puestos de trabajo a suprimir se eliminarán en Alemania, donde Opel emplea actualmente a unas 24.000 personas.

Evitó pronunciamientos respecto a los recortes previstos en las plantillas de Opel en otros países europeos, con el argumento de que "estamos en fase de intercambio de información y consultas".

Por su parte, el presidente del comité de empresa de Opel y del foro sindical europeo, Kaus Franz, declaró en una rueda de prensa posterior a la comparecencia de Reilly que GM quiere, con exactitud, eliminar 8.684 empleos, de los cerca de 55.000 que tiene Opel/Vaxhaull en Europa.

El mayor tijeretazo se meterá en las cuatro plantas de Alemania y en Bélgica, un total de 7.200 empleos, de los que 2.300 corresponderán a la planta de Opel en la ciudad belga de Amberes.

En Rüsselsheim, GM prevé suprimir 2.500 empleos, 1.800 en Bochum, 300 en Eisenach y otros tantos en Kaiserslautern.

Franz adelantó que "el comité de empresa y el sindicato IG Metall no aceptará que el plan de saneamiento de Opel/Vauxhall se haga a costa de Alemania y Bélgica".

A juicio del sindicalista, recortar en Amberes 2.300 puestos de trabajo supone que "GM tiene en el punto de mira cerrar en Bélgica".

Reilly destacó que, para garantizar el futuro de Opel/Vauxhall, es necesario aplicar "un plan de reestructuración viable y sostenible que fundamentalmente pasa reducir de los costos estructurales".

"Tenemos ese plan y acabo de hacer una exposición bastante precisa del mismo, planta por planta, a los representantes de los trabajadores europeos de Opel", agregó Reilly, que no desveló los detalles de plan a la prensa, porque "estamos en fase de consultas".

Sí advirtió de que el plan contempla "decisiones empresariales difíciles" que serán "muy dolorosas para algunos trabajadores".

No obstante, subrayó, esas medidas "son necesarias para salvaguardar estas marcas en un mercado afectado por la crisis económica y creciente competitividad".

Solicitó, por ello, la colaboración de los sindicatos, a los que pidió que contribuyan al plan de saneamiento.

Según Franz, en la reunión hoy con el comité sindical europeo, el consejero delegado de GM Europa cuantificó la contribución deseable de la parte de los trabajadores en 265 millones de euros anuales (399 millonesde dólares anuales).

Franz criticó que Reilly no acompañara esa petición de esfuerzo con las compensaciones que en su día ofreció el grupo austríaco-canadiense Magna por el mismo sacrificio.

El sindicalista sumó a esa crítica la supuesta falta de claridad esgrimida por el jefe de GM Europa a la petición de los trabajadores de convertir Opel en una sociedad anónima, como prueba de que "en la nueva fase que se prepara para Opel habrá más independencia".

Reilly expresó igualmente su confianza en que los Gobiernos europeos con plantas Opel contribuirán al saneamiento de la empresa.

La aplicación del plan costará unos 3.300 millones de euros (4.971 millones de dólares), cantidad a la que "GM contribuirá lógicamente también con sus propios medios", agregó.

En una entrevista reciente con el Frankfurter Allgemeine Zeitung, el jefe interino de GM Europa reveló que Opel dispone en sus arcas de una liquidez de 2.000 millones de euros (3.013 millones de dólares).

Reilly defendió la decisión del fabricante estadounidense de no vender Opel y Vauxhall, pero lamentó que todo este asunto se esté dilatando tanto en el tiempo.

"Es necesario hacer un esfuerzo para concluir este proceso de intercambio de información y consultas cuanto antes, digamos en un plazo de tres semanas", concluyó Reilly, para quien mantener indefinidamente la incertidumbre no es bueno para nadie.