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Un experto de la Universidad Libre de Berlín consideró que los jóvenes están dispuestos a la violencia porque 'están aislados y son solitarios, y no cuentan con muy buenos contactos en su familia'
Berlín.- Masacres como la de hoy en una escuela de Winnenden o la de Erfurt en 2002 son difíciles de prevenir, y se trata de casos aislados, consideró hoy Hans Merkens, catedrático de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Libre de Berlín.

El experto se refirió con ello a la masacre que este miércoles perpetró un joven de 17 años en una escuela en Winnenden, a 20 kilómetros de Stuttgart, al asesinar a 15 personas, entre ellas nueve escolares, tres profesores y dos civiles.

El joven, al parecer ex alumno de ese colegio, irrumpió encapuchado en el recinto alrededor de las 09:30 horas locales y, según informaciones de la policía, disparó en todas direcciones para luego fugarse y continuar su matanza en las calles de esa pequeña ciudad.

El experto de la Universidad Libre de Berlín (FU) indicó en declaraciones a Notimex que una de las características en casos de jóvenes dispuestos a la violencia es que 'por lo general están aislados y son solitarios, y no cuentan con muy buenos contactos en su familia'.

Acerca del papel de la familia en Alemania, un país industrializado con una estructura familiar deteriorada, el experto indicó que 'en Alemania la familia es una institución más frágil, hay un nivel más alto de divorcios y de estructuras familiares diferentes'.

Merkens agregó que sin embargo 'también en el seno de familias de una estructura clásica se pude dar el caso de jóvenes que se quitan la vida, y ése también es un acto de violencia. Es decir que no podemos hablar de un fracaso general de la familia'.

El catedrático de la FU señaló que 'si pudiera haber una forma para evitarlo entonces no sucederían matanzas como la de hoy en Winnenden. No hay un modelo según el que se pueda definir qué tipo de joven estaría dispuesto a cometer actos de violencia'.

'Existe la posibilidad que la matanza de hoy en Alabama pudiera haber jugado el papel de detonador para que el joven de Winnenden se animara a cometer un acto que ya había planeado antes, pero eso no se sabe', subrayó.

'No puede decirse que esos casos provoquen que todos comiencen a disparar. Si bien el factor de la imitación juega un papel, a ello se suman los temores al fracaso y la frustración que en un momento dado pueden convertirse en agresión. Pero nunca se sabe en qué momento y si eso sucederá con seguridad', añadió.

Markens rechazó que se pueda generalizar aseverando que ese tipo de casos de violencia ha ido en aumento, 'ya que si bien ahora lo percibimos más, en otros casos no recibimos la información, por ejemplo si sucede algún ataque en un pueblo en Sudamérica'.

El catedrático alemán se refirió por otra parte al papel que juegan las armas en la sociedad alemana y resaltó que la legalización sobre posesión de armas es muy estricta en el país europeo.

'En el caso del joven de Winnenden su familia disponía al parecer de armas, y ello pudo facilitar su plan. Pero no todas las familias que tienen armas tienen hijos que las usan', recalcó.

'No estoy seguro de si leyes sobre posesión de armas aún más estrictas contribuirían a disminuir el problema. Recordemos el caso de un policía que mató a tiros a su novia porque lo dejó. El tenía acceso a armas. Es decir que la consecuencia sería retirarles las armas a todos los policías', dijo.

Acerca del hecho de que en décadas anteriores a los años 80 no se presentaron matanzas similares, Merkens mencionó el caso de su padre, que era profesor en una escuela y quien en una ocasión fue atacado por un alumno que portaba un cuchillo.

'Antes también se daban esos casos, pero ningún periódico informaba al respecto', concluyó el catedrático.