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María Esther Terán, presidenta de la Confederación Nacional de Productores Rurales (CNPR), hizo un llamado para recuperar la soberanía alimentaria de México a través de la explotación en la producción de granos básicos
México requiere de acciones inmediatas para favorecer la producción de granos básicos entre otros alimentos ante la escasez mundial, consideró María Esther Terán Velázquez, presidenta de la Confederación Nacional de Productores Rurales (CNPR).

La dirigente campesina alertó sobre la amenaza de la estabilidad politica y social de varios países por la falta de cultivos de maíz, arroz y trigo.

Por ese motivo hizo un llamado para recuperar la soberanía alimentaria de México a través de la instrumentación de políticas públicas que exploten la producción de granos básicos.

Precisó que México desde hace diez años descuidó la producción de granos básicos para privilegiar el cultivo de hortalizas, legumbres, frutas y ciertos tipos de cárnicos, con el argumento de que se aprovecharían las tierras y habría eficiencia y rentabilidad.

Como consecuencia de esa política actualmente México importa alimentos que son más caros de producir y destina los campos a los productos competitivos y cotizados en Estados Unidos y Canadá, aseguró en un comunicado.

Mencionó que el país creyó el argumento de que podría crearse un mercado de alimentos regional junto con sus socios comerciales de Norteamérica, lo que convirtió en anacrónicos los temas de autosuficiencia y soberanía alimentaria.

Explicó que ahora es un importador de granos básicos, con excepción del maíz blanco, lo que lo coloca en una situación vulnerable.

En estas condiciones y frente al reto de atender una creciente demanda alimenticia, es necesario un desarrollo de infraestructura de almacenamiento e hidráulica, comercialización, acopio de agroquímicos y fertilizantes, de capital humano y de investigación, así como de crédito a los productores.

La crisis de alimentos se prolongará en parte por la industrialización de China e India y la utilización de granos en Estados Unidos y, en otros países, por la producción de biocombustibles, fenómenos a los que se les suma la restricción a las exportaciones agropecuarias de Argentina.

Resaltó la necesidad de garantizar el abasto mediante una reducción temporal de los aranceles a la importación y estímulos a la producción de granos.