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A tres años de la explosión, acabaron las visitas a la mina
México.- Sergio Arturo Morales Dávalos, hijo de Jesús Morales Boone, uno de los trabajadores fallecidos en el accidente de la mina de Pasta de Conchos, señaló que ha podido sobrevivir gracias a la indemnización recibida.

El jueves pasado se cumplieron tres años de la explosión que sepultó a 65 mineros, pero los familiares optaron por rehacer su vida y "decidimos no asistir a la mina en esta ocasión debido a la gran cantidad de gente extraña que acude al evento".

En entrevista telefónica, aseguró que el sindicato minero ya ni se ha presentado en el lugar, para los trabajadores nunca hubo nadie que los defendiera y a las familias menos.

El ahora joven empresario recordó cuando las esposas de los mineros vieron llegar al líder sindical Napoleón Gómez Urrutia a la bocamina ubicada en San Juan de Sabinas, Coahuila, donde había llovido y se resbaló.

"Cayó en el negro lodo y fue entonces cuando su piel tuvo contacto por primera vez con el carbón y la tierra de una excavación: él nunca fue minero", describió.

Dejando ese episodio en el pasado, Sergio Morales relató que su padre le enseñó carpintería, por lo que durante esos tres años aprovechó para montar un negocio de muebles porque no quiere ser minero como lo son más de 70 por ciento de los hombres de esa zona carbonífera de la entidad referida.

Con los 750 mil pesos que recibió de la empresa como ayuda humanitaria, armó su taller de mueblería rústica, la cual captó la atención de la Secretaría de Economía y del Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad (Fonaes), que lo han llevado a León, Guanajuato, y a Monterrey, Nuevo León, para promover sus productos.

De las 65 familias de las víctimas, 64 son recibieron esa ayuda económica y la mayoría son beneficiarios de becas mensuales por montos que dependen del número de hijos que asisten a la escuela.

Solamente Elvira Martínez, quien encabeza el movimiento de resistencia de las familias de los mineros, denominado La Familia de Pasta de Conchos se ha negado a recibir el apoyo monetario y las becas.

Sonia Godina Guevara, viuda de José Luis Calvillo Hernández, invirtió el apoyo en la compra de tres inmuebles que renta, y con ese dinero vive tranquilamente.

Recibe además una beca para cada uno de sus hijos que consiste en 420 pesos mensuales para los dos mayores y 350 pesos para un infante de tres años.