El Universal
Ni Hugo Sánchez Márquez lo habría soñado así. El Estadio Azteca tapizado en blanco por más de 100 mil personas.
México, D.F..- Ni Hugo Sánchez Márquez lo habría soñado así. El Estadio Azteca tapizado en blanco por más de 100 mil personas, mientras en la cancha, sus 11 muchachos saltaban al campo sin peligro de perderse en la hierba; inmaculados, en conjunción con la tribuna, en la versión más cercana a la casa blanca del futbol español, la del Real Madrid, que el ex técnico del Tri siempre deseó.

No es el motivo de evitar camuflarse en el césped, sino el apoyo a la marcha contra la inseguridad lo que ha hecho que el Tri deje en el vestuario la famosa verde para -junto con la afición- cambiar la panorámica del Coloso de Santa Ursula.

Una playera de gratos recuerdos para la Selección. Es la misma con el que el Azteca gritó el gol de Negrete en 1986, el del tanto del empate de Cuauhtémoc Blanco contra Bélgica en Francia 1998. El del grito sobre el final en el empate contra Holanda en la misma justa y qué más decir, el no color con el que los muchachos de Jesús Ramírez vencieron al gigante del balompié, Brasil, en la final del Mundial Sub-17 de Perú 2005.

Así, puro blanco, como el de los vendedores de playeras en la explanada del Azteca que han puesto las casacas verdes en la mercancía de abajo y aprovechado el momento para ofrecer las blancas a 120 y 150 pesos. Es la moda, es el momento, es la causa: hay que comprarla.

De todas formas, y no sea que algún despistado vaya a vestir de verde, la Federación Mexicana de Futbol ya anunció que por cuenta de la casa correrán 40 mil playeras blancas, que se otorgarán a los aficionados de las partes altas del inmueble.

Nadie quiere color, ni siquiera las televisoras que han cambiado el "ponte la verde", por el "ponte la blanca". Es tiempo de ir al Azteca y cumplir con algo más que llenarlo, quitarle todo color. Pintarlo de blanco, en pos de una buena causa, aunque curiosamente es una cruel paradoja al máximo representante futbolístico en la historia del balompié mexicano. Sí, Hugo Sánchez lo pidió, quería vestir de blanco y todos se lanzaron contra una premisa que hoy envuelve una causa. Sánchez lo verá por televisión, el Azteca y el Tri convertidos en la casa blanca y merengue a la mexicana.