Rüsselsheim (Alemania).- El comité de empresa de Opel criticó hoy con dureza, tras el encuentro entre altos ejecutivos de GM y el gobierno alemán en Berlín, a la dirigencia de GM por su modo de encarar la crisis que amenaza con ahogar a la automotriz alemana.
Los altos ejecutivos siembran terror político con sus anuncios sobre la cantidad de empleos que se eliminarán, sostuvo el presidente del comité de empresa, Klaus Franz, en un comunicado difundido en Rüsselsheim.

Evidentemente los ejecutivos de GM deberían mostrarse como "saneadores todavía más brutales" de lo que lo hacen. Ya nadie en Europa entiende lo que ocurre, y todo indica que se destinarán grandes cantidades de dinero público a la supresión de empleos a gran escala, se lee en el comunicado.

Es necesario un compromiso rápido de parte de GM, entre otras cosas para la reestructuración inmediata de Opel/Vauxhall en Europa, así como para la radicación de las tecnológicas y patentes que usa Opel. GM debe tener sólo una participación minoritaria en la nueva empresa que ha de fundarse, sostiene Franz.

Además, las centrales Europa de GM (en Zürich) y Powertrain (en Torino) deben trasladarse inmediatamente a Rüsselsheim. Sólo mediante la rápida implementación de estas medidas podrá recuperarse la confianza de empleados, opinión pública y representantes políticos, alega el presidente del comité de empresa.