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Felipe Reyes Pérez es uno de los 216 ejidatarios que tendrán que reorientar sus actividades de manejo racional del bosque, porque el huracán "Dean" dejó daños incuantificables en la selva, los cuales se empezarán a resentir a lo largo de uno o dos años.
Noh-Bec , QR.- Esta comunidad se encuentra enclavada en medio de la selva del municipio de Felipe Carrillo Puerto, en ella habitan aproximadamente 3 mil personas y su principal actividad es la explotación racional de la selva y su cuidado, lo que les ha merecido reconocimientos internacionales, como el Sello Verde, que le permite exportar madera a Estados Unidos.

Pero los vientos de más de 300 kilómetros por hora que dejó a su paso el huracán "Dean" el pasado 21 de agosto, derribaron un millón 387 mil hectáreas de vegetación, de las cuales 917 mil hectáreas son de macizo forestal.

Desastre ecológico
Esta situación preocupa a los productores forestales, como es el caso de Reyes Pérez, ya que de esta actividad depende el sostén de su familia.

"Tenemos pérdidas por todos lados, en el aserradero, en el bosque y en la reserva el Huatusco, la misma que visitó el 26 de agosto de 2006 el ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari", comentó.

Ayuda a `cuentagotas'
Por ahora, cuenta Reyes Pérez, "los únicos ingresos que tenemos son por el trabajo que estamos haciendo en el aserradero y el apoyo de algunas despensas que han llegado a `cuentagotas' de parte de las autoridades".

También tiene pérdidas en su patrimonio, el huracán voló el techo de su hogar; decidió repararlo y no esperar la ayuda gubernamental. "El Gobierno no se moja, el que se moja soy yo y mi familia", asentó.

Este productor forestal afirmó que el huracán "Dean" dejó daños más graves que "Wilma", hace dos años, dado que se perdió buena parte del macizo forestal de Quintana Roo y eso va a causar más calor, incendios forestales y afectará de manera global.

En cambio con "Wilma" el daño fue económico en los exclusivos destinos turísticos del norte de Quintana Roo.

Para Felipe Reyes la autorización que dio la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) de explotar los árboles derribados por el último huracán, le servirá económicamente de aquí a diciembre; sin embargo, en el futuro les afectará porque no habrá en los próximos años selva que explotar.

"Qué va a pasar en dos años, tal vez tengamos que migrar a Cancún o la Riviera Maya en busca de empleo y abandonar a nuestras familias y olvidarnos de este proyecto forestal", narró Reyes.

La alternativa, agregó, es que reciban apoyos para desarrollar un proyecto ecoturístico en las 100 hectáreas que tiene la reserva forestal El Huasteco, o bien, logren darle valor agregado a la madera que explotan.