Buenos Aires, Argentina.- Un paño blanco de gasa para identificarse un día y en un lugar concretos es después de 30 años un símbolo, el pañuelo blanco que llevan las Madres de Plaza de Mayo desde el 7 de octubre de 1977 en su lucha por saber dónde están sus hijos desaparecidos durante la dictadura militar argentina.
"El pañuelo como carne y abrazo de lo más sagrado de nuestras vidas, nuestros hijos revolucionarios, que una vez acunamos y protegimos con ese pañal, que sirvió para que sus madres nos encontremos para pedir y gritar por ellos", reza un comunicado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo en conmemoración de los 30 años del pañuelo blanco.

El 7 de octubre de 1977, madres de desaparecidos de diferentes lugares de Argentina y de clases sociales dispares acordaron reunirse con motivo de la peregrinación anual al santuario de Nuestra Señora de Luján, 70 kilómetros al oeste de Buenos Aires.

Como en los años de la dictadura militar (1976-1983) las persecuciones, secuestros y detenciones estaban a la orden del día, las madres quisieron idear una forma de reconocerse, pero "no lo pensamos como algo a largo plazo, ya que entre nosotras casi no nos conocíamos, apenas sabíamos nuestros nombres de pila porque era peligroso", relató Hebe de Bonafini, presidenta de la asociación.

Un bastón y un moño, un pañuelo rojo al cuello o uno azul eran algunas de las opciones que se barajaron el día antes del encuentro, pero debido a que debían reconocerse entre un millón de personas y de noche, acabó triunfando la idea de un pañuelo blanco en la cabeza, vistoso una vez caído el sol.

En un primer momento, las madres pensaron en cortar sábanas a modo de pañuelo, "hasta que una madre dijo que por qué no nos poníamos en la cabeza un pañal de gasa de nuestros hijos, ya que todas habíamos guardado alguno", explicó Hebe.

A partir de ese día, los vecinos y peregrinos a Luján hablaban sobre unas mujeres con pañuelo blanco en la cabeza que rezaban por la verdad, por lo que "al ver que nos recordaban en una época en la que no había medios era muy importante, así que decidimos que el pañuelo debía ser nuestro símbolo", contó Hebe.

"Al principio cada una cosía en su pañuelo el nombre de su o sus hijos, pero con el tiempo como muchas madres no podían asistir a las marchas decidimos unificar para estar todas presentes y desde entonces la leyenda es 'Aparición con vida de los desaparecidos. Madres de Plaza de Mayo'", dijo a Efe una de la madres.

El prestigio de las organización en todo el mundo creció de tal manera que en otros países de América Latina y de Asia con problemas similares surgieron grupos de madres que imitaron la acción de las de Plaza de Mayo y también adoptaron el pañuelo blanco como símbolo por la verdad.

El pañuelo ha dado también la vuelta al mundo de la mano de artistas de talla internacional tales como el cantautor español Joan Manuel Serrat, que en sus visitas a Buenos Aires han recibido este símbolo de las madres como regalo.

El 2007 no sólo conmemora los 30 años del pañuelo, sino que el pasado 30 de abril se cumplieron tres décadas de la histórica manifestación frente a la Casa de Gobierno, donde el 30 de abril de 1977 catorce madres tuvieron el coraje de desafiar al poder dictatorial.

Desde aquel día, el número de mujeres que se reunía cada jueves para exigir información sobre los desaparecidos fue en aumento y el 14 de mayo de 1978 se creó la Asociación de Madres de la Plaza de Mayo.

La idea de reunirse a metros del edificio donde la dictadura había urdido la más feroz maquinaria represiva de la historia de Argentina fue de Azucena Villaflor, secuestrada en diciembre de 1977 y luego asesinada.

"Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando seamos muchas, (el entonces presidente de facto, Jorge) Videla tendrá que recibirnos", le propuso Azucena a las madres que, como ella, deambulaban por iglesias, cuarteles y juzgados sin hallar ningún dato sobre el paradero de sus hijos.

La cita inicial fue un sábado pero se consolidó cada jueves después de descartar los viernes, "día de brujas" y los lunes, "día de lavado de la ropa", según objetaron dos de las mujeres y relató años más tarde Nora Cortiñas, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.